miércoles, 11 de enero de 2012
No te vayas a dormir
Es difícil competir con un sueño. Tienen la fuerza de un mar picado de olas, ese arrastre, esa peligrosa atracción.
Es difícil. Habría que tener manos de humo, ojos de fuego artificial, y un circo mágico de flores y prestigiadores en la sonrisa.
Del lado de los despiertos el mundo es mucho más duro de habitar. Lo sé. De este lado de tus párpados pasa el tiempo sin dejarse atrapar, y las noticias tristes por la televisión. Pasa que hay gente que está sola o con frío. Pasan colectivos con viajes que no vamos a hacer. Pasa la muerte en camillas y en fotos guardadas en cajas, guardadas en placares, guardados en el fondo de la tramposa memoria.
Donde me quedo yo, aquí desde donde te miro y te adivino (porque en mi mirada caben aún las posibilidades de lo que habrá por mirar), no hay mucho más que el sabor agridulce de lo conocido. La vida es, sin sorpresas, este sencillo poquito de luz que atraviesa las cortinas un amanecer cualquiera, llegando sin que lo llamen, mezquinándonos la noche que tan nuestra nos parece.
En tu sueño te esperarán otros colores, seguro que sí. Quién sabe que pasados que se me escapan, te harán sus guiños locos para que te quieras quedar (¿o volver a ser lo que fuimos no es lo más tentador que todo sueño que se precie sabe ofrecer?).
Las bicicletas, los árboles, el aire limpio que buscás a bocanadas. Todo queda en un sueño al que no puedo entrar. Está bien que los sueños tengan puertas y que sólo sus dueños lleven esas llaves, responsable y felizmente.
No me quejo de eso: a cada uno su sueño a medida, su lugar en el mundo, su rincón sin miedo, su tregua, su más hermoso y profundo secreto.
Pero quisiera que esto tan gris pudiera pintarrajearse para hacerle frente al sueño. Que lo doméstico y opaco de este momento, tuviera alguna magia escondida, algo que no te dejara cerrar los ojos.
Quisiera saber la palabra que te paseara por lugares más dulces, más hondos, más llenos que los de por acá.
Voy a intentarlo. Voy a hacer lo posible. Pero necesito algo de tiempo.
Mientras tanto, esperame con los ojos abiertos. No te vayas a dormir.
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