viernes, 27 de enero de 2012

cambio de planes



Vino la tormenta y mojó todos mis papeles.
Ahora las hojas se me vuelcan de las manos. 
Mis palabras de tinta decidida se han vuelto agua
que has de correr
agua
que he de beber
con paciencia
porque de palabras tengo la lengua
y no conozco otra forma
de arrancar flores, de quebrar el humor
de enamorar.


Vino la tormenta a deshacerme lo dicho.
No es que no tenga palabra,
es que cabe en una gotita repetida
un gotita y su patota de gotas
que es la tormenta del verano
de mi duda de siestas cortas
y sueños desdoblados.


La lluvia me mojó todos los planes.
Me propuso otros,
frescos, apurados
imprevistos planes
como el agua que me limpia la cara
y me empapa la imaginación.


Quizás todo haya cambiado
pero yo quiero seguir siendo
la nena que le sacaba la lengua
al cielo gris
porque sabía,
que aunque le aguara los viejos planes,
la tormenta
repentina
ruidosa
inoportuna
siempre siempre
era un regalo.

2 comentarios:

Fernando Ferrao dijo...

Qué viva la lluvia! muy bonito.

La otra dijo...

Eso, que viva!

Y que siga viniendo a salvarnos el día.

Gracias! :)