miércoles, 18 de abril de 2012

Las cosas breves


Poema, hecho de retazos de muchos otros. Acompañó una muestra de dibujos llenos de infancia y colores. Los dibujos eran de una amiga, las palabras de los dibujos...Y yo, yo con una sonrisa de media boca, nada más me senté a mirar.


Te debo las cosas breves,
las simples cosas,
el avioncito que lastimaba el aire
con su trayectoria de papel en blanco;

Los barcos que iban a hundirse siempre
al mar del sur de una calle
en el diluvio universal de mi primera infancia;

Volantines a tu nombre,
sobrecitos de colores,
y en la lluvia sos las cosas que digo y lloro,
que digo y digo,
y cuando callo
es porque me has florecido,
en un recuerdo me has florecido
y te hacés más fuerte, tallito,
gajito mío.

Teníamos secretos a voces
entre estirones y bicicletas;
Confesiones descalzas
que hacían llorar a los paraguas más olvidados
sus gotitas guardadas.


Dibujos,
tierra mojada,
sombreros que ya nunca voy a usar,
los que voy a guardar en los cajones
entre botones, nubes grises y  otros azares,
como ese de cruzarnos al borde
de un banquito vacío
en alguna estación.

Hacíamos hogar en las alturas,
allá donde solían vivir las luciérnagas de todos los veranos,
y que eran a veces los farolitos que yo prendía
para ayudarte a amanecer.                      

Por eso te vas amontonando en los rincones,
pelusa limpia de mi acierto,
y yo siempre intentando hacer pie
y  todavía contar el cuento.

Te debo esos detalles,
la imaginación y la duda,
que me hamacan,
que me anudan
y casi siempre
se me vuelven canción.




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