martes, 10 de abril de 2012

Conversaciones III (mundos)



- Lo que pasa es que yo quiero lo mejor de cada mundo.
- No me digas...
- Eso mismo, sí.
- ¿Ah, si? ¿Y a costa de qué? contame...
- A costa de nada, ¿por qué?
- Es un poco pretencioso lo tuyo, algún precio ha de tener, alguien ha de salir perdiendo... Para tener lo mejor de cada mundo seguramente habrá que robarse muchas cosas.
- Yo no pretendía robarme nada... A lo sumo, pediría algunas cosas prestadas.
- A veces no se puede... No todos los mundos prestan sus cosas. Si estás parado en éste, no es lógico que vayas a poder hacer pie en aquél, o llevar las manos hasta el otro. No es como en el Twister: hay que quedarse en uno.
- ¿Vos decís? A mí me parece una lástima que así sea.
- Y sí... como el que no exista la omnipresencia, ni la tele-transportación. Una lástima como derramar un buen trago, como algunos talentos desperdiciados, como el hambre, como la muerte. Es una pena, pero se nos exige conformarnos con un solo mundo.
- ¿Y si yo no quiero?
- Bueno, no sé... Será que tendrás que poner a prueba tus caprichos. Pero yo creo que es de nene malcriado esto de quererlo todo.
- Pero, cómo, ¿no era así la cosa? ¿"Comerse el mundo", todo, lo que sea, ir por lo que uno quiere?
- Claro que sí. Comerse al mundo. A uno, al único. Jugarse por uno, echar raíces y esperar a que sea buena la tierra en donde crezca eso que sembramos con algo de miedo. Elegirlo porque es grande, porque es nuestro, porque es su aire el que nos cura. Elegirlo sabiendo que hay mil mundos y las más infinitas posibilidades, de equivocarse y de estar en lo cierto. 
- ¿Y los otros mundos?
- ¿Los otros? Qué sé yo...Nada desaparece, seguramente ahí seguirán. En su propia órbita. Y está bien que así sea. Habrá cosas de ellos que falten en el tuyo, pero eso no puede ser muy grave. No es de vida o muerte que falte algo en el mundo que vos mismo elegiste, digo yo.
- Quizá... Aún así, no puedo dejar de sentirme egoísta, corto, pacato...Tanto mundo, tanto mundo y yo en uno solo...
- No seas tan radical tampoco. Nadie dijo que las cosas no puedan fallar: todo el tiempo hay quien descubre que en su mundo ya no está más cómodo. Y entonces se muda, y vuelve otra vez a empezar a vivir allí donde no conoce. Y otra vez hace un mundo de ese mundo, y lo cuida y lo defiende. Pero no seas mezquino, cuando te quedes en uno, quedate entero, uno por vez, ya sabés lo que dicen: el que mucho abarca....
- Ya sé, ya sé...
¡Mirá lo que me hacés!...Y eso que me sonaba tan bien, querer lo mejor de cada mundo...
- Queré lo mejor del tuyo, con eso basta. 
Cada mundo es un mundo...y cada mundo sabe bien dónde le aprieta el zapato.






No hay comentarios: