'...esto es lo que faltaba para que saliera el sol...'
Ayer te canté mi canción chiquitita.
De aquí la saqué, de la punta misma de mi lengua, y te la mostré. Creíste que te estaba sacando la lengua, que me burlaba, pero era mi manera un poco torpe de regalarte una canción.
No la fui a buscar, vino solita. Llegó con una gota de rocío de la mañana y el coro de un montón de pajaritos que no se la sabían pero improvisaban un laralá.
La hice así de pequeñita para que entrara cómoda en cualquier mochila, lista para hacer un viaje a donde diga el viento.
No dice nada que nadie sepa ni guarda dentro el destino de las cosas perdidas. Es solamente una canción que pretende sonar en el tiempo, parpadear cerca de tu oído y obligarme a cantar hasta que la voz se me haga piel y no quede nada por salvar.
Ayer te canté unos versos sencillos de mañana y con toda la noche guardada en la garganta. Te canté una canción chiquitita que se ríe de los nervios cuando te tiene cerca. Mi cancioncita de guitarra encendida de miradas, mi cofre vacío de todo menos lo que quieras ver vos.
Una canción chiquitita que dice la noche sola de estrellas que una vez vimos pasar, y me convierte en un espejito de colores que va de mano en mano, aprendiendo a iluminar.
Ayer te la canté a la sombra de todos mis miedos de niña, y hasta el terrible monstruo del placard me completó el estribillo.
Chiquitita ella, como la pelusita que se desprende de un diente de león al vendaval que sale de tu boca en un soplido.
Chiquita, como la única baldosa que es mía en toda la ciudad y que cada vez que la pisás va subiendo por tus pies y hasta arriba, todo lo que he sido desde siempre hasta más allá.
Mi canción chiquitita es para que puedas dormir bajo un cielo mejor y para que, en musicales sueños, quieras quedarte a flotar.
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