Sobrecitos de colores
y en la lluvia sos las cosas
que yo digo y lloro
que yo digo y digo
y cuando callo
es porque me has florecido
en un recuerdo
me has florecido
y te hacés más fuerte
tallito, gajito mío.
Dibujos,
tierra mojada,
sombreros que nunca voy a usar.
Te vas amontonando en los rincones
pelusa limpia de mi acierto
que me hacés pensar en los andamios
o en posibilidades que me invente
para hacer pie
y que todavía cuente el cuento.
No miente la poesía.
Es mentira que edulcore la vida,
es ella la que amarga el verso
y el café.
Es la vida la que nos coarta el desayuno,
la que hace sonar los relojes
anunciando la hora de irse
de partir y partirse
y con el amor a otra parte.
Suerte que está la poesía
para curarnos tan bien
para que la creemos y la creamos
y nos creamos:
que lo que vimos es nuestro
que los volantines son tuyos,
todos tuyos
y que sólo a mí me salió quererte
en verso apurado.
La poesía es para creernos poetas
los dos.