viernes, 14 de septiembre de 2012

Yo que...

jugando y robando una canción de Fede Comín


Yo, que aprendí más de cien canciones en los 9 meses que me pasé en la panza de mi vieja.
Yo, que soñé cosas tan locas que ni el mismo Freud quiso interpretar.

A mí, que la vida me sonríe y se abren las multitudes en la calle para dejarme pasar. 
A mí, con todo mi futuro por delante, con lo aprendido desde la cuna y hasta siempre jamás. 
A mí que nunca me dejaron, que fui siempre yo quien dejó con elegancia y sin hacer llorar.

Yo, que reencarné tantas veces, en reyes, en estrellas y hasta en flores.
Yo, que volé tan contenta en un globo sobre el mar.

Yo, que probé '¡lo más fuerte que tenga!' en las barras de todos los bares.
Yo, que jugué a la ruleta la casa, el perro y hasta el corazón.

Yo, que lloré en París abrazada a la Maga, en un puente viejo con vistas al Sena.
Yo, que primero te quise al contado y, después, en cómodas cuotas te fui a olvidar.

A mí, que me ignoran los fantasmas y la muerte. A mí, que me extrañan los amantes, los romances casuales, y hasta los que no me han visto jamás. 
A mí, que siempre me dan el primer premio y lo exhibo en el living, el cuarto y la sala de estar.

Yo, que en una noche de San Juan quemé mis naves.
Yo, que inventé con esfuerzo el verbo 'desandar'.

Yo, que rondé por tugurios ignotos y oscuros que sólo hay en las novelas de Stevenson.
Yo, que con diez en la cancha perdí la final con altura y dolor.

Yo, que trepé a la luna en escalera caracol. Yo, que bajé a las apuradas, indecente, enamorada, para saltar en tu cama y mirarte sin ropa. Y que, tropezada en tus sábanas, ya nunca más quise volver a alunizar.

Yo, que vencí a unas hordas de piratas.
Yo, que de una tristeza apenitas chiquitita lloré el Río de la Plata así como así.

Yo, que sentí en la piel la bomba H.
Yo, que aprendí de amores con Madame Bovary.

Yo, que era el arlequín de las fiestas de palacio que con mis cascabelitos entretenía a los ricos y hacía piruetas para hacerte reír.

Yo, que dicté a Neruda su famoso 'me gustas cuando callas', y que borracha y perdida manejé solita hasta el extremo sur.

Yo, que le tiré a Sabina un par versos.
Yo, que fui mimada por besos que nunca nadie más inventó.
Yo, que de puro capricho mandé a las estrellas a hacerte compañía, y que, de paso cañazo, conocí el asteroide B 612 y me robé una flor.

Yo, que fui una francesita más en el aeropuerto.
Yo, que escribí con Cirano una carta de amor.
Yo, que, sin querer, te atravesé suavecito con una canción.



Mira cómo tiemblo dentro de tu abrazo
Y húmedo de vos a la intemperie
Me derribo y pierdo todo lo ganado
tan pequeño voy de mi canción a tu beso.





No hay comentarios: