domingo, 24 de junio de 2012

Sueño de pájaro en mi balcón



A veces, de mañana, duerme un pájaro en los bordes de mi balcón. 
Yo me despierto a verlo dormir. Me quedo parada entre él y las sábanas blancas, mientras se secan al sol, ahora que hace un invierno que, de tan iluminado, da besos en la boca.
Me quedo mirándolo dormir su sueño interrumpido por temblores de viento y ruidos de hojas o quizás, quién sabe, por pesadillas de pájaro (¿qué cosas terribles soñará un pájaro? ¿Le quedarán sueños tan buenos como imposibles a los que ya saben volar?), terribles muertes de ojos cerrados. 


Ese pájaro que se olvida del mundo cuando guarda sus alas al borde de mi balcón, es lo que más me sé de cada mañana. Ese pájaro es lo que duerme a pesar de la ciudad, es lo que late despacito contra la taquicardia de mi calle en horas pico. 
Ese pajarito, quieto de sueño entre mis ojos y vaya a saber qué universos pajariles hechos de migas de pan y cielos limpios, ese pajarito, hace el invierno para mí.


A veces, de mañana, mi voz es la de un pájaro que duerme, mojado de rocío, cerca de los techos viejos del barrio sur.

1 comentario:

pajaro en mano dijo...

Esos pájaros que duermen en los balcones, son lo mejor del invierno...Hay que tener siempre uno a mano :)