domingo, 17 de junio de 2012

Conversaciones V (manos)



- Anoche soñé que buscaba tu mano debajo de una mesa llena de gente que hablaba de cosas idiotas y se reía ruidosamente.
- ¿Y yo?
- Vos no. Vos nada más los escuchabas, y estabas a mi lado. Vos y tu mano que yo buscaba sin que nadie se diera mucha cuenta. Claro, estaban en la suya, ¿qué podía importarles a ellos que a mi mano se le perdiera la tuya?
- Pero ¿la encontrabas, a mi mano?
- Sí, la encontraba. Siempre. Y siempre también la volvía a perder. Eso hacía yo toda la noche, perder y encontrar tu mano.
- ¿Y eso qué significa?
- No tengo ni idea...¿Vos qué pensás?
- No sé...Supongo que perder y encontrar cosas es lo más natural del mundo, digo yo. Pasa todo el tiempo...Pero, una mano, es raro...Porque, de todas maneras, yo seguía ahí a tu lado, ¿no?
- Sí, claro, a mi lado seguías, pero tu mano se me escapaba cada vez, y después otra vez a buscarla y así. Cada vez que la encontraba, la envolvía con la mía y jugábamos a que no eran dos sino una. Y, entonces, en lo mejor del juego se me perdía otra vez tu mano, y yo volvía a buscarla y así...
- Lo decís como si hubiera sido algo grave...
- Era un poco grave. Cada vez que la perdía volvía mi mano a sentir la falta, como si hubiera perdido algo de ella misma. No sé. Algo concreto, como algún espiral de esos que dibujan las huellas dactilares, o quizá una línea de la palma, arrancada como se arranca un nervio y sin anestesia.
- Eso es feo...Qué suerte que otra vez la encontrabas siempre, a mi mano.
- Hasta que tuve que despertarme
- ¿Y en qué quedó todo cuando te despertaste?
- En nada. Justo antes de despertar desaparecía todo: la gente idiota, la mesa, vos, tu mano... Nada más quedaba yo.
- ¿Y qué hacías?
- Me miraba las manos. Me miraba las manos y me reía. No sé porqué, me reía.

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