martes, 6 de marzo de 2012

El primer día del resto de su vida I



Era muy chiquitito. No sabía cómo se hacía una letra, y las palabras eran cosas que sonaban desde las bocas: largas, más cortitas, a los gritos, en la oreja, nuevitas y, algunas, imposibles.

En el jardín le habían pedido que dibujara su casa y su familia. Pero no podía. Lo intentaba y no podía, se le escapaban las formas y ni todos los crayones de colores le inspiraban a sus manos lo que sus compañeritos hacían con tanta facilidad.

Se puso chinchudo, como se ponía cuando las cosas no le salían como quería, y se fue a sentar solo a un rincón, pensando en su casa y su familia, atorados en alguna parte entre su cabecita y su brazo mareado.

Tenía tantas cosas para dibujar...Los olores a comida, el perfume de su mamá, el calor en los pies de la cama que compartía con sus hermanos, el nosequé de un beso antes de dormir.
Quiso dibujar todo ese tanto, tanto ese todo, y su manito resignada se quedó muda.

Pero sus pocos años lo habían criado peleador y mañoso, cabezadura y un poco torpe, así que se enjuagó los ojos al borde de la lágrima, y en la pared (convenientemente forrada con papeles blancos, para el desborde creativo de todos los niños) dejó que su mano, que no sabía dibujar, hablara.

Empezaron a aparecer unos garabatos de colores, idas y vueltas, firuletes a lo largo, de izquierda a derecha y sin descanso.
Sin querer, queriendo, el que no sabía dibujar se estaba inventando la palabra. Y eso ahí, amontonado y sin abecedario, era para él el recuento de toda su vida conocida.

- ¿Y eso? ¿Qué dibujaste ahí? - preguntó la señorita.
- Mi casa... Dibujé el perfume de mi mamá, que me pica en la nariz...y los gritos de mi hermana cuando no quiere el jarabe... y el ruido que hace el perro cuando se entera que llegué. 

El que nace para contar, apenas puede empieza a contarlo. Todo. Como sea.

El primer día del resto de su vida, encontró a las palabras empuñando un crayón y trazando firuletes que para el resto nada significaban
Desde entonces no las soltaría más: esos firuletes iban a salvarle la vida.



No hay comentarios: