Otra vez soñé un tren.
Venía viajando, no sé de dónde ni con quién.
Parece que sabíamos bien a dónde íbamos, pero ahora mismo no estoy segura dónde quedaba eso.
El tren se parecía a los que conocí allá y, como allá, antes de llegar todo el mundo empezaba a levantarse intentando tener a mano todo su equipaje. Yo también: tenía miedo de dejarme algo y venía pensando en cada cosa, en agarrar qué con qué mano y lo más rápido que se pueda.
Me bajaba, caminaba por el andén y recién cuando estaba llegando a la estación, donde estaban las boleterías y los kioscos de revistas, me daba cuenta de que me faltaba mi guitarra.
No lo podía creer. No podía creer que me la hubiera olvidado si había estado pensando tanto en no dejarme nada. Tampoco sé para qué la llevaba conmigo o cómo es que podía tenerla encima sin darme cuenta.
Íbamos entonces a una ventanilla de 'objetos perdidos'. Nunca vi una de esas en una estación de trenes, pero supuse que tendría que haber.
Cuando llegué parece que ya era consciente de que estábamos en un lugar en que se hablaba otra lengua, no sé si era inglés o francés, pero yo estaba muy confiada. Hasta que llegaba y no podía articular palabra. Quería decir que se me había perdido una guitarra, decir que tenía una funda negra, y unos golpes en los extremos. Pero no me salía. Balbuceaba cosas que ni yo entendía. Y yo misma me sorprendía de no poder hacerlo. Me reía de los nervios, quizás para no demostrar que me frustraba.
O quizá me reía porque estaba divertida, porque no podía entender que me la olvidase, porque suponía que lo que se debe hacer cuando se pierde algo es ir a reclamarlo. Lo que se debe hacer, casi sin cuestionármelo.
Y me la devolvían, finalmente volvía a mí.
De todas formas amanecí con un gusto amargo en la boca.
¿Cuánto de inconsciente tienen los olvidos? ¿Quién dice lo que se debe hacer?
¿Por qué no me salen las palabras?
2 comentarios:
"Porque suponía que lo que se debe hacer cuando se pierde algo es ir a reclamarlo." Con esto me quedo yo.
Tal vez vos no cargabas tu guitarra, no la habías llevado y por eso no planeaste cómo bajarla, porque no sabías que estaba. Y ella apareció ahí para acompañarte, porque pensó que tal vez la necesitarías, porque quería estar. Pensá en que te la devolvieron, y no que se perdió. Con eso también me quedo.
a mi me gustan mucho los sueños con trenes, los sueño bastante a menudo. y también conozco los sueños de olvidos, pueden ser desesperantes... hace rato que no sueño cosas lindas... será que son épocas turbulentas...
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