lunes, 13 de septiembre de 2010
Creo vernos
lunes, 6 de septiembre de 2010
Lugar de pensar
martes, 31 de agosto de 2010
Llevame
jueves, 26 de agosto de 2010
Hice un sueño
sábado, 21 de agosto de 2010
Tu sombra
A tu sombra
rompen fila los soldados
y yo te hablo
políglota
un poco en cada cosa
'¿en cada cosa?'
sí, en cada cosa
un poco en la tierra
un poco, poquito,
en los diarios
y otro poco en la puerta,
cuando te digo chau, nos vemos
(que no lo sé pero lo espero)
y nos vamos a dormir.
A tu sombra,
quise decir,
todos descansan
y siempre hay paisajes
que nadie conoce
aunque a veces es París
o tu sillón
todo eso que tan bien me sé.
A tu sombra,
no te cuento,
pero a veces me duermo
y me despierto oscura
de tu ausencia
oscura y sin techo
a tu sombra
que hace lunas
me duermo yo.
Tan chiquitas
Son tan chiquitas, tan chiquitas, que todas las cosas les quedan grandes.También mis puertas y las mesas en donde me siento yo.
Son mínimas y luminosas, como luciérnagas, con ese brillo tan envidiable y al mismo tiempo tan propensas a quedar enfrascadas en su luz. Lucecitas, como cuando me parpadeaban la noche para que yo supiera por dónde ir. Pero chiquitas.
De tan chiquititas que son, aún no aprenden a hablarme con todas las palabras. Entonces, me hacen muecas o me matan con firmeza en un silencio. Me quiebran con desaires y con todo eso que callan, y así me confirman, otra vez, que todo lo cierto habrá de hacerse por lo bajo.
Son pequeñas y, claro, es normal que haya mucho que no sepan. No saben, por ejemplo, que lo que aprieta, ahoga, y lo ahogado se hunde. No saben, no pueden saber, que a veces hacen falta espacio y tiempo. Y que el tiempo no es la medida, de nada (que la medida es uno, o quizá el largo de un abrazo con tanto que no se ha dicho). Y que el espacio es incapaz de torcer nada firme, que los mapas son mentira (que la verdad es quizá el espacio entre dos brazos con tanto que todavía se dirá).
No saben que no se nos ha perdido nada, y que lo que más fuertes nos hace está bien guardado allá donde tiene que estar.
Son nenas. Qué poco han andando…Desde aquí, desde mis balcones de música y vinos franceses, se las ve como diminutos puntitos de colores, colores para joderme el gris, el mío y el de mis días, todos tan iguales.
Las veo desde aquí, siempre. Las veo perderse en disquisiciones que empiezan y terminan siempre allá donde lo dejamos todo: el alma, la camiseta y hasta el nombre. Allá donde había una escuela y estábamos todas tan enteras y tan nuestras. Nuestras y de nadie más.
Las veo cruzar, cruzando un bosque, diría la canción. Y, por momentos, de tanto que se alejan y de tan chiquitas que son, las pierdo de vista. Y no las veo más.
Será que son tan chiquitas, tan pequeñas para mí, que por momentos me da por abrazarlas…para cuidarlas del desamparo, quizá.