miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sombra a cuestas

(fragmento de La Historia de tu Sombra, un apretado resumen de lo que fue de tu sombra desde la última vez que te vi).


(...) Vuelvo
y te encuentro en las cumbres y en el lodo
la verdad es que te encuentro en casi todo (...)


Llevo tu sombra, me gustaría que lo sepas.

Cuando la vi, con esa oscuridad transparente, de verdad no supe bien de dónde venía. Yo te conocía de luces, de colores. Te conocía lejos mío, más bien errante, de viajes e hilos sueltos, como si fueras un invento del paisaje.

Y ahora te tengo en los bordes, cosida sombra a mis zapatos, a mis errores. Ahora estás cerca si es de noche, te me abrazás en la penumbra, en los borrones. Te me abrazás o soy yo la que te abraza y te pregunta, la que te desarma de dudas por saber si hay detenido un tiempo del acaso, una ventana del quizá.
Y tu sombra se desborda por las paredes, baja al jardín y entonces me duele que no me sepa contestar.

Llevo tu sombra a cuestas , como un conjuro sin querer. A veces me paran en la calle para saber porqué te hablo en secreto, porque me empeño en no dejarte pasar por las grietas y los huecos, por debajo de las puertas, con todo el susto de lo que hay detrás.

Llevo tu sombra en los bolsillos, quiero decir escondida, quiero decir siempre a mano.
La llevo por si acaso la quisieras venir a reclamar.


2 comentarios:

Val dijo...

Me parece que no es por eso último por lo que la llevás... :)

La otra dijo...

Puede ser...
O quizá es por lo último y por todo lo anterior: porque no me queda otra, porque al fin tal vez me gusta que asi sea, porque no hay mucho que elegir cuando alguien nos oscurece (o nos ilumina con su sombra), porque como había dicho un julio que escribia muy bien, esto es como un rayo que te deja estaqueado en la mitad del patio...

uy, mucho para decir de una sombra!

besos!