Esta va a ser la última vez que te escriba.
Y ya esa primera-última frase ha hecho temblar mi casa.
Pero mi decisión es anti-sismos y, a fuerzas de viejos y repetidos sacudones, ya sé que al final nunca termino por quebrarme yo. O sí, todo el tiempo, pero me vuelvo a armar.
Te lo explico, no es tan brusco como parece.
Te escribí un montón. A veces te mentí, pero cosas que poco importan: dije 'bastante' y quería decir 'mucho, mucho', dije 'a veces' y en mi cabeza yo sabía que debería decir 'varias veces al día'.
Yo no sé porqué te escribí tanto. Será que me hablaste de otras cosas, será que me contaste cuentos de otro color, que me acariciaste la imaginación. Será que me marearon tus formas, el espejo tramposo que me pusiste enfrente, la estación florida que tenías adentro derritiendo todo el blanco.
Yo no sé cómo es que tenía tanto para decirte y nunca pude hacerte ni una carta. Nunca desempolvé el corazón, nunca me salió entregártelo en mano. Jamás encontré las palabras, no hubiera bastado ni ser políglota, para hablarte me hubiera hecho falta otro alfabeto, uno que dure una tarde, uno que haga sonidos con lo que no está.
No entiendo que te quiera... ni sé muy bien cómo. Te quiero signo de pregunta. Te quiero duda. Te quisiera tanto querer. Y querer el tiempo no fue, que se me hace canción en las manos y silencio en lo que amago en decir, en lo que termino siempre por callar. Te quiero en los espacios de desamor, en la soledad sin sombra. Te quiero en la posibilidad.
No encuentro qué regalarte, cómo salvarme de tu olvido. No me alcanzan los guiños detrás de este vidrio empañado, ni tengo en la cabeza una frase que te deje pensando en que soy la que dice la verdad cortita como un suspiro, entrañable y hermosa, y en que dejarme ir puede un día doler.
Las fuerzas se me retoban. Empiezo a andar en círculos, a repetirme en los discursos y los bares, a extrañarte con cada vez menos reserva, sin que puedan explicarme porqué. Vuelvo a interrumpirme los recuerdos, a soñarlos cambiándoles el rumbo, jugando a que todo está por venir, a que nos bastan las grietas del tiempo compartido, a que eso también se hace de a dos. Prometo entonces que ésta no soy yo, que también he dado pasos al frente pero con vos eso sería mojarme hasta las rodillas y que no sé si en la otra orilla estás con una toalla y el calor para secarme el agua y el arrojo de cruzar.
Prometo que sé querer pero que fue todo culpa de un destiempo, de un apuro, de eso de abrir los ojos y que ya no estuvieras más.
Por eso es que ya no puedo escribirte. Es como desteñirme o esperar en una estación abandonada. Escribirte hoy es como cortar la tela del sueño y hacer con ella barriletes para que el viento los pasee siempre al ras del suelo.
No puedo escribirte porque es parecido a firmar papeles de aquí al 2020, y lo cierto es que este eco nunca pudo quebrar los espacios, porque sé que no me escucharías ni a los gritos ni por lo bajo, porque ésta es tinta que no has de beber.
Te escribo por última vez porque de seguir haciéndolo dilataría cada vez más el primer momento y sería siempre el beso que le da la bienvenida a todo lo que va a llegar. Tengo que cerrar fuerte el puño para salvarme de los puntos suspensivos. Tengo que arriesgar un final. Otro más, de cabeza gacha, de pensándolo-bien, de ser todo lo que no nos pasó. Pero esta vez con tanta agua bajo el puente...Con ríos negros que chorreó mi lapicera, con besos secretos, con promesas en metáforas, con canciones dedicadas que van diseñando el escenario donde sería bueno que apareciéramos otra vez.
Ésta soy yo, aunque no me veas claro, terminando de empezar.
Yo, de lejos, quitándome el sombrero, y, a qué ocultarlo, de momento también el corazón.
Yo, de lejos escribiéndote el último antojo, con mi casa sacudiéndose y yo temblando...pero sin querer.
2 comentarios:
no hace falta que te diga que me parece precioso.. que es de la línea de los que me gustan a mí, de esos que me dejan con un nudo ahi: jusito entre el estómago y la garganta... muuuy bonito querida, muy!
De la línea triste que le gustan a ud, y de los que la ahogan, por eso del nudo que cuenta ;)
Es el último de una tanda...
Supongo que de otra habrá más, por eso de que no puede dejar de escribir lo que escribo siempre.
abrazo
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