martes, 2 de noviembre de 2010

No es eso...


No es que no espere, es que no hay tiempo. Y es que la duda, y es que la intención de un beso...

No es que no espere, es la caída. Es que tu nombre se cuele en el día. Que bailes en el aire, que titiles, que te me salgas de un arpegio y ahí te quedes, mirándome terminar la canción.

No es que no espere que se abra todo, que el agua se haga a un lado, que caminemos sobre las grietas y los escombros. No es que no espere el hechizo, la magia blanca que traés del tiempo de los caballeros y las hadas, de cuando matar dragones era más difícil que quererse y ya.

No es que no te espere. Es el diccionario y el anzuelo roto. Es mi incapacidad para mirarte de reojo. Es la pronunciación de un antojo. Y que no digo. No digo porque no puedo. No puedo porque no sé. Y no sé porqué...no sé... No es que lo de todo por perdido, es que lo está, irremediablemente, cantado y pisado en un tiempo que no fue.

No es que no te espere, es que los otros. Los otros que se ríen a carcajadas o, en cambio, me abren los ojos para empezar a soñarnos de este lado de la almohada. Es que me enrollo y se me va perdiendo la punta de donde salimos, la punta afilada que me dolió a un costado, esto de verte sobrando en todos lados y que, en realidad, nunca estés.

No es que me cruce de brazos, es más bien que me desarmo, como un papelito manchado de tinta en un bolsillo bajo la lluvia. Es que me lloro para adentro y me encharco, allí donde nadie ve. Y no es que no me esfuerce por sangrar en colores más dignos de esta estación, por mentir carnavales, por festejar el azar que esta duda me comprueba. No es que no me enamore el misterio, el secreto que pintás sin querer, la víspera tímida de alguna verdad.

No es que no te busque. Es, por el contrario, que se me da por encontrarte hasta en el café. Y eso, si no duele, al menos corta...Y dan ganas de cerrar por decreto la puerta grande de la imaginación, la misma que me enseñaron a abrir de par en par para ventilar mi casa de mañana.

No es que no espere. Es que ni yo me lo creo.

2 comentarios:

Silvina dijo...

Para nosotros, los que la leemos, estos estados suyos son una bendición, escribe ud cosas tan bellas bajo la tirsteza, la duda, el dolor, el miedo... Pero como amiga suya no puedo ser tan egoísta, aunque sea ud toda una artista para tejer palabras y yo me deleite pasándome por aqui..
No tiene que llorarse para adentro, no, por favor, llóreme a mi, que tiene ventaja, si es que hay algo por llorar, si no, si solo hace falta porque sí, nos inventamos alguna excusa..
Y la puerta de la imaginación.. ¡que nunca la cierre! hasta ahi no han llegado las leyes ni los decretos, así que ni lo mencione, no vaya a ser que alguno se avive!
Desde aqui un gran abrazo, muy hermoso lo que anda escribiendo, siempre es un placer que se deje leer, a mi, por lo menos, déjeme estar de este lado, dispuesta y al pie del cañón, pa cuando haga falta!
La quiero mucho!

míself dijo...

Ése párrafo, en el que llorás y te hacés como papelito, es increíble. Me gustó mucho.