Cuando escribo en cursiva, como ahora, es que soy yo.
Bueno, siempre soy yo, pero algunas veces me levanto del lado más torpe de la cama y entonces me da por andar más suelta y contar cosas con mi nombre, o el de Zoe, que es casi mío (por razones que algún otro día seguramente me levantaré con ganas de contar).
Hoy, por ejemplo, tengo ganas de decir que me puse a jugar con papeles que andaban sobrando, panfletos de pasados y entrañables eventos, de música callada en una imagen. Me puse a jugar escribiendo, que es la forma de jugar que tengo yo, y el juego fue comprimir momentos, palabras, sensaciones y alguna que otra conclusión en el corto espacio de esos panfletos: algo más chicos que una mano (de las mías, desconozco cómo se verían junto a las suyas).
Son surtidos, como los caramelos y cortitos, como el espacio que quisiera entre nosotros. Son sencillos como los primeros juegos y a veces brutos, como cuando se dice lo que se quiere casi sin querer.Les puse de nombre 'Memos' porque son cosas que quisiera no olvidar, porque las anoté para guardarlas y aquí están. Vendrán en tandas, así como van saliendo.
Estos son los primeros. Con ustedes, los memos.
Primer memo
Aquí es donde digo buen día al día y me saco el sombrero. Aquí es cuando saludo a mis amigos para saber cómo amanecieron. Y digo también algún secreto. Como que creo que el desafío es hacerse grandes mirando hacia atrás.
Este primer memo recuerda que hay siempre poco espacio pero no por eso conviene nunca callar.
Primer memo mío. Y un mimo, para los que no están.
Poco y una tristeza
Tengo poco para escribirte. Quiero decir, poco espacio: el contenido es vasto y es hondo, como la pileta de noche donde nos mojábamos los pies.
En realidad no es tanto, es sólo una tristeza lo que quiero contar. Que hay tardecitas en que tu tristeza me derrite. Tu tristeza de que estés tan triste, y de que no estés, o sea, mi propia tristeza ahogada y desnuda. Mi tristeza que es tu nombre escrito en las paredes, sólo tu nombre que fui estampando en cada grito, cada vez que te llamé y no viniste.
Secretamente
El secreto es muy sencillo.
Es una esquinita que de lejos no se ve, el secreto.
Es la luz de la ventana que ya cerraste, el beso de antes de dormir de tu madre. Y las canciones que te hice.
Tan fácil es el secreto, tan fácil, que lo saben hasta los bichitos, cuando dibujan figuras e itinerarios al rededor de los faroles en verano.
El secreto es que escribo y escribo. El secreto es, todos los días, lo que me invento.
Hubo hombres...
Esa gente que escapa tan bien al justo adjetivo es la que no se deja olvidar.
De kamikaze a héroe, con todo lo que hay de por medio, ellos no son ni uno ni lo otro. En cambio, son hombres enteros, de todos los colores, con la mañana en la espalda y la noche en el pecho.
Esa gente se muere de golpe y a los gritos, suyos y ajenos. Muerte-denuncia, muerte que empuja a vivir.
Rodolfo Walsh terminó su carta una noche, brindó con su mujer y 'le puso fecha a su despedida'.
Rodolfo murió a los gritos.
3 comentarios:
Supongo que habrá más "memos"!!!! espero los comparta, es tan bonito leerla!!!
megusta mucho! pasa http://www.relatosdeundesquiciado.blogspot.com/
Quiero más memos!
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