Parecía el mes de agosto. Y yo parecía otra: quiero decir, la misma, pero decidida.
Me estaba yendo.
Dejaba el placard dado vuelta pero no me llevaba mucho, no me llevaba casi nada. Cargaba mi mochila violeta que, por alguna razón, tenía un fondo hondo como el bolso de Mary Poppins. Entraba Silvio Rodríguez, Sabina y un pent-drive lleno del resto, mis libros (sólo entonces caía en que presté varios que vaya a saber en qué pozo o biblioteca estarán), unos cuantos souvenires, cartas de otros y algunas mías sin enviar, cuadernos en blanco, postales de otras ciudades, el capo para subir tonos en la guitarra, mis películas pirateadas, la banda de sonido de todas las de Medem, un pañuelo de colores, algunas direcciones postales y mis papeles extranjeros.
Todo me entraba y aún me sobraba espacio, pero yo lo pensaba dos veces y decidía no llevar más nada. Me acuerdo que razonaba para mis adentros que ninguna huida que se precie podía ir muy cargada: estaba corriendo y necesitaba velocidad. Necesitaba irme antes de que se hiciera grande el día, antes de las luces y las preguntas, antes de las justificaciones imposibles y los perdones obligados.
Todos mis amigos dormían, y en mi casa sonaban solamente los llamadores de ángeles que cuelgan de algunas ventanas. Las plantas de mis pies me cosquilleaban de ansiedad pero andaban serenas, respirando conmigo ese momento último, el de cerrar mis ventanas y perfumarme de los aromas caseros, el del desayuno del día cuya cena será tan de otra parte...Tan de otro lado que cuesta imaginar.
Salía a la calle y en el boulevard me despedían los perros con las bolsas de basura entre los dientes, los playeros de la estación de servicio, desvelados, soñando quizá mi viaje en algún auto de esos a los que toda la noche han dado de beber. Me despedía el canillita y algún veterano paseando a su perro salchicha.
Manoteaba en el bolsillo mis ahorros en monedas extranjeras hasta que llegaba al fondo, a los pesos calculados para el taxi hasta el aeropuerto. Iba mirando por la ventanilla la ciudad y la ruta pintada de una luz anaranjada, como hace rato no la había visto yo. Se me hacía largo el trayecto. Claro, era una despedida, y yo nunca he sido buena para partir. Partir es partirme, y necesito tiempo. Tiempo y que las cosas se detengan: ponerle pausa a las cosas y a la gente y empezar a hablar. A vos te quise. A vos también. Disfruté mucho todo lo compartido. No es nada personal. Cuántas cosas desparramadas se me quedan acá. Cuánto se me rompe de tener que decirte adiós.
Así era el viaje en taxi: yo iba hablando con todos, tirando besos al aire y tarareando a los Beatles...Nothing's gonna change my world...
En el aeropuerto me enteraba de que no necesitaba pasar por Buenos Aires para irme lejos. Que aquel sería mi único avión, uno de esos que no se deshacen con agua, uno que no pueden regalarme en un papel, uno que no cuelga de mis dedos con cuidadoso hilo de tanza, uno que no vuelve.
Pasaba los controles y la aduana, y las luces se apagaban. Se apagaba agosto y los naranjas. Se apagaban los Beatles y de a poco, con diferencia de segundos, una detrás de otra, se iban apagando también mis palabras no dichas, las que se me repetían, tortuosas, en la cabeza.
Se apaga todo y a soplos de aire caliente de tanto en tanto, empiezo a transpirar frío.
Me despierto en la tarde de un domingo de noviembre que derrite, con la presión baja y una gota de angustia en la voz.
Mi huida era así.
4 comentarios:
hermoso relato igual como todos los demas que he leido de ti, las partidas siempre son dificiles. almenos para mi lo son no se para las demas personas, es abandonar todo, abandonar a la gente con la que se esta tanto tiempo y abandonarme yo misma pq siempre se queda algo de uno en el lugar del que parte.
ha sido muy hermoso leerte, besos y abrazos!!!!
como sueño no se que tan agradable habrá sido.. como relato, muy pintoresco.. como proyecto.. no hace falta que te lo diga, no?! si te queres ir, ite! pero no asi a escondidas q te voy a buscar pa golpearte nomas! yo te acompaño a comprar los pasajes, a alquilar depto.. lo que precises.. pero no sin avisar.. no se vale!
beso gigante, q pase el calor.. a ver si los sueños son más piolas!
oh...tus palabras tienen esa magia...
[mi papelito, tiene escrito un abrazo]
Muchas gracias a las tres...Emprendamos ese viaje!
un abrazo!
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