martes, 23 de octubre de 2012

Elogio


Ciega, 
la vida nueva es como un verso al revés
como amor por descifrar
como un dios en edad de jugar...


Siempre escribió mucho más lindo (que yo, desde luego, pero que muchos, muchísimos más).
Tiene un secreto ahí que no me cuenta, uno o dos. Y con esos secretos escribe para hacerme llorar. Bueno, seguramente no para eso: escribirá por su propio bien, para sanarse, para hacerse grande, para pasar las tardes, para hacer recuento de sus cosas y que nada se le pierda para siempre. De paso, y sin que lo sepa, yo tampoco me le pierdo.

Siempre habló mejor, me puso las palabras en la boca y también me las sacó, con extremo cuidado, con la delicadeza del mejor cirujano, de esos que operan como si pintaran un cuadro impresionista. Me paseó por todos los pantanos pero también por todas las nubes, y me hizo sentir líquidos los pies ¿Que cómo se hace eso? No tengo idea. Algún hechizo que tiene entre la boca y las manos, algo que marca, una cicatriz que nunca fue sangre, no lo sé. Habría que preguntárselo. Yo no puedo hacerlo, mi tacto sólo llega a la piel y mis palabras se dan cabezazos contra las paredes, nunca podrían adueñarse de nadie ni de nada.

Hasta el día de encontrarnos, yo confundía la magia con las mentiras piadosas de algunos cuentos. Pero me regaló un libro que escondían los anaqueles de los negocios de usados, y me llevó de tarde a un lugar que la ciudad tenía en secreto, y me reconcilió con la noche, e hizo de mis tripas, corazón. Entonces la magia empezó a parecerse a otra cosa, a una cura de invierno, a un amor desarmado, sin capa ni espada, al cd que saltaba justo en la parte en que la canción me advertía cuidar bien mis estrellas y no perderlas jamás.

Siempre escribió mucho más lindo. Si esto naciera de sus manos diría las cosas más bonitas, esas que desarman, esas que cortan como navaja y son, después, el beso húmedo, el que alivia.
Siempre habló mejor que yo. En su abecedario, seguramente, esto se escribiría en un abrazo.

Pero soy yo la que habla, soy yo la que escribe. Y a mí me queda un mundo que aprender.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

"...Hay que ponerle pruebas al infinito,para ver si resiste..."

Habría que ver qué tiene la persona tan elogiada para decir...Yo creo que no se quedaría en silencio a leer todo esto

La otra dijo...

No, claro, yo estoy segura de que no se quedaría en silencio! :)

F. Argensola dijo...

Entonces, qué bonitas debía contar las cosas...

La otra dijo...

Así es, muy bonitas :)