Si me dejaran pedir un deseo, yo pediría un rabo de nubes, claro.
Pero también un piloto que, buscándome, se hubiera quedado colgando de los árboles.
Pediría la casualidad de mi vida, la más grande, y que me llegue paseando sobre un avioncito de papel con la pregunta de toda la vida escrita de la mano de algún niño.
Mi deseo sería un amor capicúa, como mi nombre, para que me llene de suerte, para que me tuerza el rumbo.
Yo querría una historia como la de Ana y Otto, esos que se quisieron hasta el círculo polar ártico, hasta el lugar en donde en las noches de verano no se pone el sol.
Voy a esperar a que llegue la hora de mi deseo. Yo espero. Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta.
Los Amantes del Círculo Polar - una película de Julio Medem
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