Le contesté que me reúno a festejar. No sé bien qué festejo. Probablemente sea el sencillo hecho de poder estar haciéndolo, festejo poder festejar: la comida en el plato, la copa llena, la compañía (de alrededor y la otra también), el corazón, los pies y las manos. Festejo que todavía me cuento entera. Y la vida. Claro, la vida ¿o no es lo que, en el fondo, festejamos todos, todo el tiempo?
Me gusta mucho brindar porque en verdad lo que me encantan son los rituales, los aires de promesas, de proyecto, los buenos augurios y la gente que los da con una sonrisa.
Brindo, sin decirlo, por un montón de cosas. El año nuevo suele hacerme brindar de más, por esa pretensión bastante ambiciosa de adjudicarle al año que empieza todo lo que todavía no me pasó.
Este año voy a brindar en secreto, para adentro, por lo bajo, desde el fondo. Voy a brindar algo en voz alta, y el resto andará por la sombra, dicho de reojo, recordado, repasado y renombrado en la memoria, hecha de copas llenas y razones.
Y ya que de sorpresa no tendrá nada (porque los motivos de brindis siempre son casi cantados, son tan míos como estas manos, no sirve intentar disimularlos), aquí se los voy adelantando.
Voy a brindar por la ciudad que fue mi casa algunos varios meses, del otro lado del mar. Porque nada se mueva y todo se quede en su sitio, esperándome a mi regreso.
Voy a brindar por mi amigo el tano, un Peter Pan coqueto, enamorado de la vida, toda, y de las mujeres, todas. Por Anita, punto de apoyo sin condiciones. Por la imaginación de Paula, y la contagiosa capacidad de asombro. Por el ojo de Zara, y esa manera de ver la vida. Por la inocencia de Megan, y para que la conserve. Por el humor de Caroline. Por Lina, que sabía bailar tan bien la salsa. A votre santé.
Voy a brindar por la-Ceca, que fue mi surcursal tucumana, mi asilo, mi tía postiza, mi comodín en un Lyon que no era mío.
Voy a brindar por la música que hace temblar distancias y que me mueve siempre al borde de alguna altura. Brindaré por la música, por si se quiere quedar conmigo.
Voy a brindar por la ida y por la vuelta, porque se repitan.
Brindo por mis amigos, excepciones a la regla, preocupados y preocupantes, relajados y suspiradores. Mis amigos que me empujan a brindar.
Brindo por lo que todavía no me pasó. Por las cosas que lloro, y de las que descreo y reniego, para que me prueben que estoy equivocada.
Por la familia que me deja espacio, físico y del otro, para estar, para crear, para decidir el río que quiero seguir.
Voy a brindar también por las palabras de aliento, los abrazos, las posibilidades y las propuestas para salir, para mover las fichas, para volver a empezar. Por los que escuchan, la canción y la queja.
Porque algo cambie. Porque otras cosas sigan donde están.
Por lo que se ha roto, por los pedazos. Por la ilusión, para que me haga una visita. Porque no sea aquella la última vez que nos vimos. Por los regresos. Por lo que hacías conmigo. Por la gente que genera cosas en los demás, por los que nos despiertan. Por los apasionados.
Por los que saben contar historias más que monedas. Por los desencontrados y los desencantados.
Brindaré por seguir brindando aunque el año que viene no quiera venir muy bien barajado, aunque nos parta de a ratos la tristeza o nos quemen, de sólo estar, el sol y los espejos.
Brindo por si acaso.
Brindo por brindar.
4 comentarios:
Recorto un papelito de mi cuaderno, vergonzamente escribo, la luz de su puerta me impulsó a hacerlo...
Le escribo, arrebatadamente, que levanto mi vaso, porque me gustaría brindar con usted.
Porque todos esos son demasiados motivos increibles como para hacerlo.
Porque los comparto, y porque brindo por el misterio, y los caminos que se cruzan, brindo por lo desconocido y las ganas de encontrarse. Brindo por las sorpresas. Brindo por las palabras y los silencios, brindo por hoy, y por nuestros sentidos y motivos. Brindo por los impulsos que barren los miedos
Brindo por las sonrisas, y usted me ha sacado varias. Brindo por los abrazos, y le cuento que le daría uno en este momento.
(arranco la hoja, la meto bajo su puerta, y me voy dando saltitos)
Redoblo mi brindis, por todo eso que dijiste...
Gracias, por el impulso, las palabras, el brindis, el abrazo y los saltitos...
otro abrazo para Ud...chin-chin, salú... y un año con menos desencantos, más canciones, menos penas y más razones para brindar otra vez.
Mis felicidades de papel
muy hermoso tu brindis!!!!
yo brindo por mis amigos los de cerca y los de lejos, con los que paso largas horas y los que raramente veo, por que siempre hayan sueños en mi tintero para seguir escribiendo y por ti por que me encanta como escribes y espero poder seguir leyendo. por los besos que nunca di, los abrazos que debo y me deben. por un año quizas no perfecto, por que quizas no me de lo que quiero pero que todo lo que me de sea bueno.
Qué genial que sos.
Son pocos, muy pocos, los que realmente festejan el nacimiento de aquel que nació ese 25 de diciembre. Mi familia y yo, festejamos lo mismo que vos. Yo festejo lo mismo que vos. No voy a hablar por los demás, tal vez tengan otros motivos que festejar también.
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