Será que sigo hecha del mismo papel, que se hace tan necesario reciclarme.
Ésta fui yo en diciembre de 2006. Ésta
sigo siendo yo, más aquí que allí, pero yo...porque los círculos, porque las gentes, porque es imposible sacarse del medio, cambiarse el adentro, mudarse de lleno, romperse de un vuelo. O no, y la verdad sea otra que no me sé.'Si lo entiendes, dímelo tú...'
No sé si me llamaron, pero yo vine igual.
Quise otro nombre, uno de nadie más, a estrenar. Después escuché que a alguien le dijeron que se llamaba así para que su vida se llenara de suerte, y como dios se había muerto mucho antes que yo (allá con un alemán de bigote ridículo), me aboqué a ese extraño credo.
Hubo que andar con cuidado, aprender un abrazo, algo que atara mi alma de barrilete y la convenciera de quedarse por aquí. Y los amigos aparecieron detrás de alguna esquina, todos con su mundo tan redondo y las ganas de empujar el mío, atascado en un pecho sin mucho envión.
Vine con una curita en las venas y la sangre alborotada.
Me cantaron una canción sobre el país del nomeacuerdo, donde el trabalenguas traba lenguas y después no hay quién las sepa destrabar. Y tuve mucho miedo (todos los chicos se mean en la cama alguna vez, es normal, sólo que yo no quise decir porqué).
Hubo que andar con cuidado, aprender un abrazo, algo que atara mi alma de barrilete y la convenciera de quedarse por aquí. Y los amigos aparecieron detrás de alguna esquina, todos con su mundo tan redondo y las ganas de empujar el mío, atascado en un pecho sin mucho envión.
Supe que los trovadores dicen la verdad, y que la trova sin trago se traba, y no hubo más que hablar: yo quería para mí una guitarra y poder gritar....¿cómo alguien puede querer más?
Y después de un buen tiempo de hacerme a esto de estar, revisé el bolsillo y me di con que sólo guardaba ese nombre que no elegí, el capicúa, el de la suerte. Hubo, entonces, que empezar a hacer para guardar, y a apasionarse hasta por el perro que acaricié en la calle, por el día en que en vez de seguir derecho doblé (a la izquierda, siempre a la izquierda) porque lo vi en una película, quizá, y entonces, a falta de viejo sabio, me lo aconsejé a mí misma. Lo que hagas, amalo, como amabas la cabina del Paradiso, cuando eras chica.
Y quise escribir, escribir como cualquiera: escribe la lluvia sobre el asfalto, el llanto de un chico y una foto en la pared...¿por qué no iba a escribir yo, la sin brújula, si todas las direcciones me venían bien?
Y en eso estoy, arrimándome a alguna sombra, viendo a qué vine, más allá de la trova, el abrazo, los amigos, llenar el bolsillo o escribir como cualquiera.
Viendo venir lo que se viene,
como vine,
como siempre,
como otra vez.
3 comentarios:
para escribir no hace falta mas que el deseo de hacerlo y mucho sentimiento.. y tu tienes ambas cosas.. me encanto tu escrito y espero poderte seguir leyendo..
Y yo espero que te sigas dando una vuelta por aquí, María :)
Muchas gracias por lo que me toca...no sé si es a lo que vine, pero es lo que me hace bien, así que seguiremos escribiendo...hasta que se corte la tinta.
un beso
Gracias a ti!! Y claro que seguire haciendolo y espero que hagas tambien lo mismo con el mio, lo empece hace muy poco pero ya he empezado a publicar varios de mis escritos y espero te gusten.
besos
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