julio de 2008
Te remaron lejos de la orilla, te cosieron 7 puntos suspensivos de la espalda a la planta de los pies y de entonces anduviste chapoteando entre los charcos.
Te aspiraron, fuiste merca en rebaja. Te masticaron el amor, y hasta el sexo. Te reivindicaste haciendo cartas a documento a la autoridad superior.
Te llamaron nombres del amante anterior,te escondieron bajo la cama. Malgastaron un 'mi vida' y cuando te querían se olvidaban el verbo en la alcantarilla o en la mesa del comedor.
Te llamaron nombres del amante anterior,te escondieron bajo la cama. Malgastaron un 'mi vida' y cuando te querían se olvidaban el verbo en la alcantarilla o en la mesa del comedor.
Te chicanearon, te torcieron desde el verso hasta la luz, se te retobaron las defensas, te fallaron los amuletos y, en mitad del parque, fuiste la estatua de un prócer que la patria olvidó.
Te coimearon la tentación y en un tango te marearon con tres vueltas y una quebrada.
Te comieron el coco y el corazón, te enfermaron de utopías venéreas que te obligana decir antes de ir a la cama que quien quiera tus extremos habrá de querer también, y sobre todo, tu costado, porque lo que cuesta vale y el valor es darse completo y sin plazos fijos.
Te pincharon cerca del chaparrón, te mearon las tapias y tu enamorada del muro se resignó a no crecer más.
Te divorciaron los sentidos, te cerraron en las narices las taquillas y los bares, te ganaron por tres pasos el capicúa, viajaste al fondo dando tumbos y en los números jamás te salió su nombre.
Te desafinaron, te postergaron, te pagaron el rescate y a la vuelta de un secuestro express te extrañaron los libros, el invierno y tu colchón.
Te coimearon la tentación y en un tango te marearon con tres vueltas y una quebrada.
Te comieron el coco y el corazón, te enfermaron de utopías venéreas que te obligana decir antes de ir a la cama que quien quiera tus extremos habrá de querer también, y sobre todo, tu costado, porque lo que cuesta vale y el valor es darse completo y sin plazos fijos.
Te pincharon cerca del chaparrón, te mearon las tapias y tu enamorada del muro se resignó a no crecer más.
Te divorciaron los sentidos, te cerraron en las narices las taquillas y los bares, te ganaron por tres pasos el capicúa, viajaste al fondo dando tumbos y en los números jamás te salió su nombre.
Te desafinaron, te postergaron, te pagaron el rescate y a la vuelta de un secuestro express te extrañaron los libros, el invierno y tu colchón.
Fuiste una novela negra, Trilce y La Educación sentimental, fuiste simiente en la cima de un gemido, te hiciste leer el futuro por compartir un retazo con el adivino.
Te manchaste hasta la piel, heredaste de rebote y te dejaste llenar. Y te dejaste llevar.
Y otra vez te vaciaste, y otra vez, en un suspiro, te quisiste volcar. Y te dejaste llevar.
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