domingo, 24 de octubre de 2010

...pero sí bastante...


Como la quería, no digamos 'mucho' pero sí bastante para lo que solía querer, de noche no podía dormir.
Tenía miedo de que la noche hiciera cosas secretas y horribles con el amor, que le cortara las manos de la caricia, que le quitara el gusto a romero, menta y albahaca, en fin, que lo volviera olvido. Y ya.
Tenía terror a los puntos suspensivos, eso que pasa después de cualquier despedida, el ritual de decir 'nos vemos' y cruzar por dentro los dedos para que sea siempre verdad.
Porque la quería, no digamos 'mucho' pero sí bastante para lo que solía querer.
No se sabe porqué, y tal vez poco importe, el hecho es que ya lo decían dos que se querían (no digamos 'bastante' pero sí que mucho): '..para estar enamorado, no basta con desearlo, hay que oírlo'.
Oír que hay algo haciendo carnavales a la izquierda del pecho. Oír los teléfonos ardiendo a las horas en que nunca quieren sonar. Oír un nombre, uno muy cortito, y que sea una orquesta, con sus vientos y tus cuerdas, y el teatro entero con la piel de gallina, y eso también suena...suena que suena...sueña que sueña, y eso se oye. Hay que oírlo.

La quería. Todo de ella era su sonido, todas las calles pasaban por su casa y aún así era fácil perderse...Porque la quería, y eso destroza brújulas y mentes juiciosas y precavidas; porque eso deshace rutinas y enciende el asombro más genuino por las pequeñas cosas, como el periplo de un bichito desde tu dedo a este libro o el olor que tiene la tarde entre las siete y la noche cerrada, olor naranja que llamamos 'tardecita'.

Y él la quería. Mi amigo la quería. No digamos 'mucho'. Pero sí que bastante. Y bastante es suficiente para contarlo, y para llorarlo también.
Conmigo la contó y la lloró con lujo de detalles y lágrimas precisas.

Hace algunos años yo le había hecho una carta de amor para que se la diera en manos y con su firma bien puesta, a una mujer que le había dado vuelta todo el mundo conocido, una que lo había mareado de colores fuertes y palabras a elección (de esas que te dicen sin medir su nivel de combustión).
Hoy quería otra, otra carta. Porque quería a otra, otra mujer.

- Antes era más claro: la querías convencer... Pero, ahora, es otro el cuento. Ella te quiere, o eso parece ¿para qué la carta? ¿Que diga qué?
- Que diga que la quiero...y que eso a veces me da miedo.
- Ah...pero, ¿es eso? Sabina ya lo dijo mejor...'escucha una cosa que te voy a decir...' ¿te acordás?... Que no la querés querer, es eso...
- ...Bueno...¡vamos! yo te daba un poco más de crédito...Vos podés decirlo mejor que eso, ¿verdad?

Entonces me puse a escribir...

4 comentarios:

Lucía dijo...

Ese miedo es el hospedaje más comodo para decir , ''no puedo enamorarme de ti''.

Saludos.

India Ning dijo...

Me resulta muy diferente este escrito, más rítmico, más ágil, más, no sé, como más suelto.
Me ha gustado mucho y me pregunto si es actual, y es que has dado un nuevo giro, o es anterior y te salió así porque aquel día o aquella noche, había una extraña pasión ambiental.

A veces me da la sensación (terrible) de que los hombres no están preparados por una cuestión meramente natural, para querer, para querer demasiado, o incluso mucho, que acatar todo lo que ello supone les viene muy grande, o muy asfixiante, o les paraliza el miedo o no saben a ciencia cierta cómo actuar. Algunos, los más valientes, se lanzan a ello, otros se resguardan tras un sinfin de ropajes y capas, de cartas escritas por otros y vagas excusas.
Pero eso solo me sucede a veces, y sigo creyendo que sí, que muchos deben ser (dicen) capaces de amar con letras grandes, desnudos con ropa y anchos de sonrisa.

La otra dijo...

Así es, lucia... Por suerte ya existe la canción. Veré si mi/su carta puede decir todo eso sin decirlo.
Saludos pa ti!
........................

India, que sepas que es bien nuevo, de la tarde gris de ayer... Y por lo tanto lo que me decís son grandes noticias :) mas soltura es lo que andaba necesitando...

No se si sea solo cosa de hombres, en todo caso hay mucha gente así y eso me desvela un poco... a veces el miedo tiene que ver con el contagio, no sea que de no poder contra ellos, me les una.

A la salud de la gente con sonrisas anchas, amor con mayúsculas y desnuda con ropa.

Beso grande

Silvina dijo...

precioso!
y coincido en lo de "agil" ..tiene un aire fresco, distinto.. like it!
besos!