Volví a la poesía con nombre y a esta segunda adolescencia del 'quién soy' bordado en las solapas, clavado en el pecho, tatuado en las torpes manos que no saben a qué cuerpo obedecer.
Otra vez el universo se viste de mi barrio y todo lo demás son cosas que quedan lejos, la plaza es mi kilómetro cero y me olvidé del yo aquí no me quedo por el estate quieto.
¿No te digo? ¡He vuelto al punto muerto! A temblar de noche, al nudo en la garganta, a recordar el sueño, a volver a temblar.
De nuevo sin saber qué quiero, ni cómo salirte a buscar.
He vuelto a aprovechar todo el día que tiene la noche y a llorar toda la noche que tiene adentro el ojo añil, la ropa sucia, la postal de donde ya no estoy.
Volví a decir tu nombre. Tu nombre. Tu nombre que no se llama para mí y sin embargo me dice tantas cosas...
He vuelto a cuando me asustaba la oscuridad pero hoy ya nadie me arropa ni me abre el placard para que vea yo que no hay nada adentro, que estoy solamente yo y el monstruo que me invento.
Cumplí para atrás, deshice lo andado y todavía no me siento a entender porqué.
Debe ser que ya serán casi diez años de mi primer despiste, del despertar de amores, de la primera corazonada fuerte de la vocación, de la vez que se me ocurrió que todo se me escapaba y que quizá escribir y retener fueran las dos cosas, las mismas cosas, que convenía aprender a hacer. Para vivir, quiero decir. Para vivir.
O será que se me resbalaron los hemisferios, o que se me cayó el planisferio y se me mezclaron los husos horarios, las lenguas y las ventanas que daban a horizontes que yo tan convencida estaba de querer abrir. O será que comprobé falsas algunas canciones, y ciertos autorizados adultos resultaron no ser tan sabios...
Todo eso y que para mí toda brisa es un ciclón, que me pierdo aún camino a casa, que no es sangre lo que tengo sino aceite hirviendo, y que de sola digo cosas que tal vez no siento.
He vuelto al punto muerto. Es arrancar o quedarse quieto.
7 comentarios:
Aquí llega la sabiduría andante para aconsejar sobre el punto muerto. A su favor y en positivo: Estar ahí siempre te permite volver a empezar, dar un paso hacia algún nuevo camino, volver a sorprenderte, aprender a caer y levantarte, pedir ayuda, una mano, una veleta, una brújula. Buscar el norte, caminar hacia el sur, indagar y encontrar objetivos, marcar metas que no estaban ni bocetadas. Escuchar el sonido de los motores en marcha, sentir la adrenalina, trazar, soñar, querer, emprender.
Quedarse quieto es necesario para marcar la estrategia, y cuando menos lo esperes, cuando caiga el rayo sobre tu antena, arrancar con fuerza y verte en 0,5 segundos, a 150 kms por hora.
Viento en popa a toda vela. Te lo digo yo, que de puntos muertos y paradas, sé un montón.
PD: Me gusta este fondo de retales de historias pasadas, siempre quise hacerme un edredón de momentos vividos. Nunca es tarde. Me has dado una idea :)
Niñaaaaaaaaaaaaa, dónde te metes??? (ya he vuelto a cambiar de personalidad, lo mío es incluso más grave de lo que parece) jua!
La sabiduría, andante, realmente
...Con la falta que me hizo siempre una hermana mayor (no tan mayor, no tan mayor), llegaste vos para llenar el hueco...a pesar del desdoble de personalidades y todo eso, me sirve mucho lo que decís. Sigo analizando el punto muerto y eso que contás lo hago más de 5 veces por día, todo junto...a ver si las cosas se acomodan...
Hay un mail a medio hacer para mi amiga de múltiples personalidades... a ver si lo termino, te lo debo...
abrazo!
(qué bueno que te haya inspirado...a ver si me hacés un edredón a mí, y me lo pasás por correo :/ uy, cómo puede pesar eso! ...de recuerdos, digo)
Si te hace ilusión, puedes considerarme como tu hermana no tan mayor ;) total, por una hermana más y menor, no me voy a alterar :)
besos, sister!
:) Me encanta la idea!
otro pa ma soeur! ;)
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