sábado, 1 de agosto de 2009

Poema de empezar a irse


Me voy a abrir puertas.
Y a cerrarlas.
A abrir unas y a cerrar otras,
como hacen los enamorados
y los psicólogo-dependientes.

Voy a llevarme colgadas algunas cuantas verdades,
y también las mentiras que tanto me ha costado
aprender a mentir.
Voy a cargar bolsos con cuentos para dormir
y canciones de sonar a la siesta,
y el beso que rompe,
de momento,
el impulso de estar bien.

Voy a romper el silencio
y en el punto de partida
a decirte que debiéramos esperarnos siempre,
que la vida está soplada de tiempo,
de olas que no rompen y vidrios frágiles
que no se quiebran
ni con tu amor más impreciso.

Voy a volar apretando las muelas,
pensando que el cielo es siempre el mismo
y que abajo me esperan sucursales de este mismo abrazo,
almohadas que estrenar soñando el día de mañana,
como ha sido siempre
que estuvimos vivos.
Me voy a llenar los pulmones de aire importado,
y a perfumar los aires extranjeros
de este color local, algo como naranjas
y zambas distraídas.

Voy a aprender a cantar otros sonidos
y a no dejar que se desafine el mío,
para que suene como a llamada de ultramar
y vengan flotando las voces
que me dejé en la ciudad.

Me voy a que el mundo se llame en otro idioma
y a putear en el de siempre
porque el odio el amor y se hacen siempre
de la lengua de donde
es oriundo el corazón.

Voy a extrañar con la piel y todos los huesos
el espacio que tanto me costó llamar mío,
tanto tiempo, tanta gente, tantas palabras,
todas enormes, bajo la lupa del exilio.
Un exilio buscado y encontrado,
uno que pide pista de ida y vuelta.
Me voy a ver si volver es como el tango
y el soplo que es la vida
me oxigena el alma
los años
y la voz.

3 comentarios:

Silvina dijo...

y por aqui, como ya le dije, aunque algunas cosas muden de lugar, o de color, estaremos esperando, cantando, llorando y riendo, tomando mates o un buen fernet.. seguiran "las pequeñas cosas" como siempre siguen, firmes y silenciosas.. y a la espera de nuevas letras, nuevas canciones, nuevos colores...
se la quiere

La otra dijo...

Me deja mucho más tranquila... de verdad...
Más vale que no me cambien nada de lugar, quiero el mismo caos de siempre (eso de las canciones, los colores, el mate y el fernet), para sentirme en casa... Y, en todo caso, si las cosas se mudaran, que se queden quietos los abrazos para acomodar y reafirmar los afectos.

Y hablando de ellos, uno bien grande pa ud!

Anónimo dijo...

Vuele valiente!!!!!! a mi no se me olvida el camino a su casa y cómo podriá?? después de tanto andarlo, de tanto caminarlo, de tanto construírlo!!!!