No escribo de cosas que no sé. Ése es mi problema.
No escribo tu nombre.
No escribo tu casa, tus cosas desordenadas, tus huecos de tiempo, el lugar que te hacés para llorar.
No escribo tu voz, cómo podría, si no tengo ni un color para pintar mis sílabas, si no hay cómo seguirla en la oscuridad, cómo sacudirle los silencios.
No te escribo ni una carta, no me sale. No sé decir lo que no sé, imaginar un destinatario antes de mis dos puntos, soltar al viento palabras boomerang que terminen aquí, conmigo otra vez. No puedo con la correspondencia no correspondida, qué torpeza la mía.
No escribo lo que sentiste, no sé cómo agarrarlo y hacerlo tinta sin que se me haga agua y se resbale de mis manos.
No escribo que también lamentaste tanto desencuentro. Ojalá lo supiera para hacerlo letra y pasar en limpio esta historia, volverla quizá una canción que pidan siempre los tristes en sus peores momentos.
Intentaría borradores con todo lo que nadie me asegura: yo, por mí, lo haría.
Pero serían los tachones más largos e inútiles que queden dando vuelta sin gracia ni remedio.
No escribo tus fronteras, o el número donde encontrarte en horario de trabajo. No escribo recuerdos que no guardo, memorias que no pasan de un deseo o la voluntad (a dientes y puños apretados) de que alguna vez sean ciertas.
¿Cómo hago yo para escribir cosas bonitas sin saber cuáles te pueden, a vos? ¿De dónde saco la poesía? ¿Cuál es la lengua que hay que conocer para hablarte a vos, justo a vos?
Todavía no encuentro los mapas de donde iremos a parar, ni me marcan los relojes las horas que querré guardar. No se me ocurren rincones donde rastrearte ni promesas con qué tentarte: no tengo idea de lo que buscás y no puedo ayudarte a acortar camino.
Otro sería el cuento de conocer todo eso.
1 comentario:
Un problema por resolver. Siempre -lo sabes- confié en la fuerza casualista de las esquinas, y en una de ellas aparece un día (probablemente una noche) ése al que adjudicar todas esas preguntas que no sabes, para que de a poco, entre sorbo y sorbo, entre caladas, bocanadas, secretos y risas, te cuente las respuestas.
Publicar un comentario