Al borde de tu casa hay flores que ya no sé robar.
Al borde de tu casa los muertos tienden puentes para saltar hasta esta orilla. Toda la muerte queda al borde de tu casa.
Cómo no te voy a oir, si no pude inventar ningún ruido que te tapara la voz.
Cómo no te voy a querer ver bien, si jamás ha podido empañarme ni la neblina que llevabas en los ojos.
Al borde de tu casa quedaba la mía. Cómo no voy a querer estar donde estés vos.
Cuando estás triste te volvés el hombre que yo más quiero. El dolor te hace ver mayor y, aunque no lloriqueás porque te quiera, me dan ganas de descansar al borde de tu casa, con otras flores y de otro hombre que, claro, seguís siendo vos.
¿Qué hicimos con toda esa mentira que decíamos ser? ¿Por qué hoy le buscamos las costuras?
Cómo no te quedás.
Cómo no te vas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario