miércoles, 23 de enero de 2013
Ya nunca será el mismo río
Estoy pensando en dejarlo todo, envolverlo en sábanas viejas y tirarlo al primer río que corra y siga que encuentre por aquí. No será tan cerca pero será, habrá un río a donde todo lo mío irá a parar.
Y no me importará si un día fue motivo de amanecer. No me importará la tristeza, la nostalgia que me puede, no me importará el destino adverso que me advenga ni la brújula rota.
Y aunque llore mi madre porque he dejado hundirse todo lo que hizo de mí el tiempo, y aunque mis amigos decidan darme la espalda por considerar el mío un derroche idiota, no me importará.
Voy a tirarlo todo al río y que se muera la muerte, no me importa. No necesito el recuerdo que arde al roce de todo lo que pasa hoy, los buenos y los malos, todos me quiebran igual. No los quiero.
No quiero las canciones que ya han sido, cumplieron su cometido, ya se pueden ir. Si las escuchó medio mundo o tres personas, lo mismo da, las escuché yo y se las regalé a algunos oídos atentos, amigos oídos míos. Con eso basta.
No quiero la ropa de la que he sido, no me interesa vestirme de lo que fui. Quiero vestirme de olvido, ser de nuevo y que todo lo demás se deshaga al agua como un papel.
Eso también: los papeles, todos al agua. Lo que escribí ya fue faro, ya fue amor, ya fue miedo. Lo que escribí ya no es mío como no son míos los ojos de nadie, ni su corazón, ni siquiera el mío propio que tantas veces se fuga lejos de mi cuerpo a quién sabe qué zonas perdidas en el espacio y el tiempo.
Voy a ir sola y descalza. Me dolerán los pies antes que el pecho, así lo prefiero. Y sentir que abajo hay tierra, algo que late más que yo, eso también hará de envión y de guía.
Cuando llegue al río algo se va a abrir en el cielo y en mí, algo va a romperse para siempre, como debe ser cuando se pierde lo que queda por perder, cuando las manos no dan de amar y el sol no quiere ser promesa.
Algo más que todo eso caerá al agua, envuelto en mis sábanas, algo como el tiempo, algo como la ilusión acartonada, algo como mi mala letra de siempre. Caerán las cosas que no quiero ver más y quedarán, qué más, mis ojos y mis manos, una hoja en blanco y un hilo de voz. De mi voz, claro, lo más cierto que tuve de la cuna hasta hoy y que tendré, de la tumba hasta quién sabe dónde.
De chica, una vez, junté todas mis cosas en un hatillo hecho de sábanas y me fui de casa.
Entonces llevaba las pocas cosas que pensaba conservar y llevar conmigo a todas partes.
Hoy voy a hacer lo mismo con las cosas que no quiero ver más. Y empezar desde la nada a sentirlo todo.
Voy a tirarlo todo al río. No necesito nada: todos somos del aire, nada ni nadie nos hace más fuertes. Sólo el aire, transporte y combustible de esta máquina de vivir que somos.
Ya vengo. Me voy al río.
Quizá cuando vuelva yo misma, como me conozco, me haya ido.
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4 comentarios:
Me gusta la frase "Me dolerán los pies antes que el pecho"
Todo encierra una esperanza que parece triste, pero aún así, cargada de optimismo.
Me ha encantado
Mucho ánimo
Una tristeza esperanzada, así es a veces andar por estos caminos.
Y vale la pena, ser triste pero digno, y contarlo, y buscar la felicidad hasta en el ojal de aquella camisa, así me gusta andar.
Gracias por los ánimos!
A mi se me estrujo un poquito el pecho y no se desanuda... Hace rato que no andaba por aquí y hoy me detuve a leerla.
Como siempre es un placer, es un revolver adentro y armar un remolino de colores, a veces opacos otras llenos de brillo.
Cada tanto hay q hacer limpieza y salir a caminar más livianos...y que sea lo que sea.
Se la quiere.
Siempre leo tu blog, es hermoso!
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