miércoles, 12 de octubre de 2011

Tan llena

No voy a poder saberlo nunca, pero yo digo que cuando la luna está llena es porque tiene adentro cosas que no nos quiere contar.
Se guarda todo, se hincha de secretos y no hay quien pueda sacarle una palabra.
Yo juego a adivinarla, a saber qué tiene para decirme, a mí, que la miro embobada como si en su panza blanca cupiera todo lo que me falta.


Luna, lunera, quién te ha visto y quién te ve...quién como yo te estará estudiando los recovecos, llorándote un vacío, una ausencia más o menos transitoria, más o menos definitiva.
Luna, que torcés las mareas y rondás las ventanas de los nenes sin sueño, contame las cosas que me pierdo, las del otro lado, las promesas que te hacen en lo oscuro cuando parece que todo es empezar.
Luna llena de todas las dudas de los más solos y los más enamorados, decime qué hay que hacer en los naufragios, cómo he de salvar mi barco, y cuánto se hunde de tanto intentar.


Soplame al oído los recuerdos que me escondo y los olvidos que me inventé. Ayudame a escuchar la canción que no termino, a encontrar la palabra que se me hace balbuceo al borde de la boca, los pasos que no di, ese pasaje de un tren que me dejé en algún cajón y que se fue, tan sin mí.


Luna, que sin tus ojos se nos apaga la noche, no te guardes nada de mí. No dejes de contarme cuánto hay de cierto en una espera, en el mientras tanto de un momento, en las señales de los números capicúas, las luces de la calle, los azares de bolsillo sin mucho fundamento.


Prometo ser paciente, aquí abajo. Prometo no mirar el cielo para nada más.
Luna, tan llena de los cuentos que no cuento, no me quieras madrugar.
La próxima noche que vengas tan sola, tan dueña de todo, regalame una verdad.





2 comentarios:

Val dijo...

Qué hermosas palabras. Tan hermosas como la luna. Tan cierta, tan enigmática y luminosa.

Silvina dijo...

Pero qué bonito está esto!
Se me dibujó una luna redonda en un cielo azuloscurocasinegro, salpicado con algunas estrellas, abajo un verde húmedo de rocío y una tirada panza arriba y en silencio...