El día es un nudo que no puedo desenredar antes de las diez de la mañana.
Despierto casi siempre hecha un capullo en la cama, los pies atados con las sábanas y las manos enganchadas quién sabe a qué sueño viejo.
Después todo se mezcla en la olla del día. La mañana se hace tarde cuando empiezan a flotar los palitos en el mate y se me van tus palabras para adentro, viajando en la bombilla y mi cabeza. Alterno vida con lecturas y con versos que se me vuelan manchando las paredes. Todavía están negras de las semanas que pasaron, apocalípticas, con todo el fin del mundo encima. Perdoná que vaya sola la canción. Perdoná que vaya sola mi canción. Cosas así. Parece que fuera humedad, pero yo sé que no. Yo sé que no pero que, como la humedad, no termina nunca de irse del todo, que es la mancha negra que embruja, con forma de signo de pregunta.
Todo se mezcla en la olla del día. Todo en el mate, en el café instantáneo (horrible y recalentado), y entre las cuerdas de mi guitarra. En los papeles amarillos y las cosas que me dice la gente. Cuando me interpretan los sueños, cuando me cantan las cuarenta, cuando les doy ternura, cuando les doy risa y hasta pena les doy...hasta pena, como dan pena los juguetes a cuerda que se atascan en algún hueco del suelo y no pueden avanzar.
Pienso en las cosas que no digo, en las que nunca dije, por miedo u orgullo, o porque en ese momento pensé que había algo mejor que decir o que hacer. Después las hago canciones o poemarios enteros, eternos, con tal de ponerme al día con mi boca arrepentida.
Quizá me asusta nombrar cosas que siento que no ve más nadie. Porque nadie más ha visto tus maneras de decir conmigo, las concesiones que me hiciste sólo a mí, y el tiempo que perdimos. Nadie ve la forma que tiene él de sonreír con los ojos, sus ojos que se esconden como si no supieran que tienen una dulzura que desarma.
Nadie ve los espacios en blanco que tenemos, los silencios de no escribirnos, la duda que anuda. Nadie ve las cosas que no me decís, las que me imagino con tanto margen de error que casi no son nada.
Todo se mezcla en la olla del día. También el día de ayer, mis nostalgias de bolsillo, el lugar que ocupo en mi vida, las penas ajenas, mis pérdidas definitivas, soltar todo y largarse o hundirse con el barco. Todo, todo suena amontonado y al final no sé ni dónde tengo las manos.
Y siempre un poema a medio hacer. La canción de lo que me falta, tu canción, con los acordes que me dictaras una noche en que me dormí, digo yo, en los laureles, porque me habías visitado justo cuando las musas se me habían caído de la repisa.
Todo se me mezcla. La frustración de haberte buscado en todas partes y sentir que nunca pudimos vernos más que con el rabillo del ojo, que nunca pudimos bailar sin pisarnos los pies, como decía esa otra canción que tarareaba tanto a los quince años.
La frustración de seguir buscándolo en las cosas de mí que todavía no conozco, en la justicia que tiene los brazos cortos y aún no nos alcanza. De buscarlo en las pelusas debajo de mi cama, en las cartas sin botellas que encontré cruzando el mar. Y no encontrarlo más que en la voluntad de hacerlo, en las ganas, en la lengua cuando lo nombra sin nombrarlo.
Yo sigo tocando de oído. Buscádome en la punta de los zapatos, en los secretos que me guardo en el ombligo. Buscándome en el barro y en el vidrio empañado que es el futuro.
No sé dónde quede el salvavidas, pero quizá el día que me hunda se sepa que fue muy a pesar de él.
Llega la noche y todo lo mezclado se hace sueño, que no duermo o que duermo mal.
Y todo vuelve a empezar.
3 comentarios:
A usted le sobran las palabras.. y yo me quedo sin. No le voy a decir lo que me provoca leerla, porque se me la enoja, pero algo ya sabe...
Si hay algo por decir, es que es hora de llenar los espacios en blanco, mucho ruido, muhco miedo.. y al final las cosas se hacen nudo en la garganta, en el estómago, qué se yo!
Soltar todo y largarse sería la consigna... a ver si al menos se puede pegar un saltito tímido pa empezar.
Abrazo largo...
Zil
Qué bonito, me encantó el párrafo en que describes lo que tu ves de él que los demás no ven.
los nudos son cosa difícil de desenredar, pero no imposible, te leo y leo ganas de cambio, de transformación, viejas preguntas pero desde una perspectva distinta... y no digo más, porque te conozco, porque sería demasiado subjetivo, pero con mates o cerveza sale seguro :) te quierooo
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