A los compañeros de música, compañeros de canción...porque, como yo, también viven en una.
Soy esta canción.
Soy sus restos, y la noche de desvelo en que tuve a bien parirla, para que en ella nacieran también, a los gritos, mis caprichos encerrados.
Soy el arpegio tímido que pisa mal y, en los nervios, se delata lejos de aquí, en un planeta donde todavía no he cumplido tantos años y llevo de bandera el corazón.
Cabe en mi canción todo lo que no he dicho, la burbuja donde me guardo y desde donde espío los ojos que me miran cuando no estoy mirando.
Sólo aquí soy dueña de algún reino, que late a mi ritmo y anochece, abruptamente, cuando así lo digo yo, y mis manos salen de su embrujo.
En mi canción no sé mentir, lo digo todo hasta que sangra, hasta que duele, hasta que rebota en las paredes y la palabra se vuelve inmensa, tan lejos mío.
En mi canción me hermano con los cantores que me la hicieron obsesión. Y beso en la boca las bocas que siempre quise besar, besos demorados, encancionados para que te queden sonando por más tiempo.
Soy quien soy, pero más soy lo que en canciones me invento. Porque ahí adentro el día es más claro y la luna es más bajita, siempre a la altura de mis ojos. Porque ahí adentro vivo sin pasar de largo. Porque ahí dentro me arrojo al viento de quien me quiera oír, y ese eco me va paseando por el aire, como un silbido.
Y, como todos sabemos, en todo silbido vive una nueva canción.
........
De fondo, escuchando los versos de un amigo trovautor, Flavio Viera (que supo resumir mejor todo esto) cantando así...
''Mírame, y ten presente
las palabras son espejos de mi corazón y mente
por ellas me juego en todo,
muero y vivo en lo que toco.
Mírame y besa el segundo
de las horas, de los días
mi canción...''
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