Ante la vida ajena buscándose la vida, y el consejo gastado, y la regla sin excepciones. Y los cuentos cortos. Y las agendas escritas hasta los bordes de proyectos. Y los enviones de una tarde. Y los parate de la noche. Y la noche anterior. Y la noche anterior.
Ante lo que no tengo más que de palabra, ante las ganas...
Tengo que buscarla en todas partes. Tengo que hacerle un lugar conmigo, invitarla a asomarse a mi ventana, hacerle las luces para el aterrizaje. Tengo que llamarla entre el humo y con él. Y que sean por ella las canciones, los intentos y hasta los desgarros. Tengo que procurarla hasta en las pelusas que se me quedan en los bolsillos. Tengo que hacer que me suene, como un nombre viejo que alguna vez escuché.
Si no lo hago, la respiración empezará a dejar hálitos de entierro y la sangre comenzará a empozarse en las venas. Si no llego a hacerlo, hasta la imaginación, el último de los recursos, se pondrá el sombrero y sitehevistonomeacuerdo. Me van a abandonar hasta las ganas si no la encuentro, si no hago todo lo posible...¿Quién va a hacerlo sino? Quién sino yo para abusar de todas las raspaditas buscando el número de lo que vendrá; quién para dar vuelta todos los cajones, buscar en las ranuras, inspeccionar las mañas de todas las puertas cerradas por si acaso; quién para bucear todos los hondos y destapar el secreto para que se vacíe lo que tenía que vaciarse de una vez y para siempre...¿Quién lo hará por mí?
Tengo que inventar cualquier artilugio, y que por una vez el todovale, valga. Tengo que salir a buscarla, debajo de las piedras, entre las cuerdas y los renglones, detrás de un guiño cualquiera...
Porque sino, ¿con qué reclamo allá en mesa de entrada, o de salida, allá donde la se deja de buscar? ¿Con qué cara hago inventario de faltas si no toqué el fondo, los bordes, si no le peleé a lo probable? Si no salí a buscarla a pie y descalza. Si no pregunté por ella en los otros continentes, en todos los idiomas y en las señas, en códigos que todavía no se inventan...pero yo tengo que inventar, tengo que crearlos y creerlos, creérmelos, para llegar.
Si me equivoco y la confundo porque se parece a la de otros; si no la riego todos los días para que huela a tierra mojada, para que se haga grande y se parezca a la esperanza; si no puedo escucharla entre el ruido... no sé qué es lo que voy a hacer.
Tengo que encontrarla. Dejarla que me tuerza el rumbo siempre que se quede, siempre que se quiera quedar conmigo. Tengo que jugarme el nombre por ella, es lo menos que puedo hacer. El nombre y las manos, que es lo que soy, que es lo que hago y puedo dar. Tengo que entenderla más fuerte que las despedidas transitorias y definitivas, más larga que las derrotas y esa gota (con forma de lágrima, me dijeron) que me encontré ayer a la altura del mentón.
Tengo que atarla a mis zapatos, rogarle que camine conmigo, que me haga compañía. Mis rodillas estarían contentas, aquí hasta la dignidad baja la cabeza porque sabe que esto es mucho más grande que ella. Y yo también lo sé.
Sé que ante todo lo que queda, que es tiempo, que es espacio, que es lo que hay entre tus manos y mis retazos, sé que ante todo eso, no puedo hacer otra cosa.
Ante las mentiras que digo con intención de verdad; ante la sonrisa negra que me dibujo con corcho en la cara; ante las lucecitas que ciegan y engañan por un momento que hacen creer un momento iluminado; ante las preguntas y su respuesta entreverada, rompida, hecha para nacerse otra vez y a cada duda; ante todo lo que no entiendo ni puedo explicar, tengo que pensar en ella. Tengo que pensarla con fuerza por si decide ser, detrás de esa esquina.
Por todos y por mí. A pesar de ellos y a pesar de mí, y lo que digo que soy o quiero ser, tengo que vivir para ella. Hacerle el juego a sus caprichos y que me maltrate, si hace falta, para que llegue su mejor caricia. Que me maltrate ella para que deje de maltratarme yo.
Tengo que buscarla en todas partes.Tengo que procurarla hasta en las pelusas que se me quedan en los bolsillos. Tengo que hacer que me suene, como un algo viejo que alguna vez escuché.
La felicidad.
5 comentarios:
Faaaaa.
Y te abrazo, al terminar de leerte.
:) 'chas gracias!
(hermoso nombre!)
sin palabras... hermoso mujer, hermoso...
La felicidad, será... Esto hace como que la busca nomás...
Ahí mismo vas encontrándola, de a poquito. Qué hermoso!
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