sábado, 29 de enero de 2011

Hay una sola cosa por hacer

Escuché una canción, muy de refilón.
Sólo me acuerdo que repetía:
'...save part of yourself for me...'

Primero vendrán los vientos. Serán millones, patoteros, sacudidores. Vientos perfumados, dulces vientos que engañan sugiriendo olvidos.

Después será el tiempo, cargado de horas, clavándonos las agujas contra el pecho. Será el tiempo que nos cruzará de brazos pero no de rumbos, que nos irá borrando los perfiles y los salidas tan nuestras (porque ahora que lo pienso, ¿cómo terminaba exactamente tu nariz? ¿cuál era la risa sarcástica, y cuál la otra, la de la ternura por lo que yo acababa de decir?) que ya no sé de quién serán.

El tiempo nos va a conformar con migajas y en pocos meses, seguramente, estaré sonriendo agradecida (no sé yo con quién) porque te me apareciste, dos minutos, en un sueño. El tiempo va a hacer que nos cambiemos por ese material tan corto, por el transparente humo del que están hechos los sueños.

Y al último, el golpe de gracia. Alguien va a contarte otras cosas, con torpeza y casi sin querer, y quizá entonces (como un foco titilando antes de iluminar por última vez) te acuerdes de mí. Alguien, sin saberlo, irá vaciando mis tinteros y va a llenarte los cuadernos con lo que yo tenía guardado para decirte a vos. Pero será su nombre el de la firma, y su mano cerca tuyo. Y cuando te envuelva en un abrazo yo no voy a estar ahí. Aunque quizá un poco sí, encerrada en el espacio entre-medio de tu abrazo; yo siempre en los bordes, haciendo equilibrio sobre un pie si hiciera falta, por entrar en el espacio que me quieras dejar, por hacerme parte de tu abrazo un ratito más de lo que nos permitan los toques de queda y las fronteras.

Y yo también me habré distraído con el paisaje y las ocupaciones. Probablemente vendrán las seguridades a empujarme para que salte lejos de tu orilla, contando hasta diez mientras me hace efecto la anestesia y me duermo para despabilarme de vos y los dos minutos de sueño y sonrisa. Y quizá yo te saque del bolsillo y algún mago sin mucha experiencia te encierre en su mano y me pida que sople, fuerte y lejos, para que ya no estés más. Como un conjuro. Pero yo no sé, nada se les pierde a los magos: en todo caso te volverá invisible, pero ahí seguirás.
Y tal vez yo le de la mano, la mano a su mano mágica, y empiece a caminar mejor, sin esta chuequera que me metiste en los pies.

Así será. Aunque me tiemble la mano mientras lo escribo, así será...Qué triste, ¿verdad? Este complot que nos parte en dos...porque tan bien hubiéramos podido ser un alivio, la carta que salva la jugada, la feliz vuelta a la primera infancia...y levantar los pies...y tirarse al sol...y no medir las distancias...y ahogarse en el vino sin que quede día siguiente...pero que mañana siempre quedes vos.
Qué triste el viento, el tiempo y las manos que vayan a tironearnos del camino que en una punta es el mío, y en la otra te tiene a vos, y al banquito de andén donde me hubiera gustado que me esperes.

Pero no tiene que ser tan grave. No, yo creo que no es tan grave. No si me prometés algo. No si podés prometerme el recuerdo, aún el más tenue: ese que no sabés en qué cajón metiste, ese que anda mezclado con las cartas que no querés volver a leer, viste, ahí dejame estar. Eso alcanza.

Haceme un lugarcito en el recuerdo. Pensame de vez en cuando, aún en sus manos, pero reservame un poquito de lo que pueda ser, bajo el rótulo tan borroso de la posibilidad.
Guardá algo de vos para mí . Cualquier cosa tuya, la que elijas, por mí está bien.
Resguardala del viento y del tiempo. Que crezca con vos. Que se te cuele de vez en cuando en el sueño y por dos minutos me veas, y yo lo vea también, del otro lado del sueño, a través de mis ojos que soñás cerca de los tuyos. Que no te sangre por las heridas, que no se vaya en un suspiro. Que no se te pierda cuando corras o salgas con apuro. Acordate que esa parte es para mí, un talle único que me queda sólo a mí, que no sabe nombrar a nadie más, y que sólo viene cuando la llamo yo.

Guardá algo de vos para mí. Cualquier cosa tuya, la que elijas: algún día de estos, quién sabe cuándo (de tiempo nunca supe ni me quisiera enterar), documento de identidad en mano, la paso a buscar.

6 comentarios:

Violeta Color dijo...

"quizás algún dia...recuerdes mi nombre y sonrías"...


(Es fantastico esto de regresar, y encontrar tus escritos.

Gracias.)

Silvina dijo...

Muy triste... y muy hermoso... como siempre niña... abrazo largo

La otra dijo...

Es fantástico que regreses, Violeta! :)

...

El abrazo es para ud, que siempre ve estos garabatos con buenos ojos...menos mal!
abrazo repetido!

mel dijo...

:') pero qué me hace!!!!!!!!!
Me deja sin palabras, no puedo decirle nada niña, hermoso, simplemente ...

Unknown dijo...

hermoso tu escrito como siempre, de esos que hacen soñar y hacen olvidar durante ese instante que existe algo mas que las palabras aqui escritas... siempre me encanta leerte, siempre me encanta regresar y hacer sueños realidad aunque sea un instante...

espero estes bien, este es mi blog http://abzurdahzenizientah.blogspot.com/ y espero que te guste tanto como a mi me gusto leerte a ti...

Val dijo...

Y las luciérnagas también lagrimearon. Cuánto hay acá! Tanto!