lunes, 10 de enero de 2011

Por las dudas


¿Cómo lo digo? Para que se entienda...y no del todo... ¿Cómo lo digo para que entre todo lo que en silencios y ventanas, lo que en metáforas y situaciones hipotéticas tanto manoseé?
Tendría, en todo caso, que preguntar más que afirmar:
¿Qué pasa, entonces, con las cosas perdidas? ¿Cuál es el hueco donde habitan? ¿Desde dónde respiran y porqué es que retumban tan cerca de esos lugares tan altamente inflamables?

Y no quiero hablar de las perdidas por desechadas, que las hay tantas y tan duras, tan dolientes y de otro planeta. No me refiero a lo que teníamos en el cajón y un día no estaba más. No digo las cosas que nos arrancaron, las del pisotón, las que fueron del viento.

Quiero hablar de las cosas del descarte o del descuido. Del paisaje de la ventanilla, lo que vi pasar desde el tren...
Quiero decir, ¿qué voy a hacer con el camino otro de esa bifurcada?
¿Cómo trato ahora a la mano que ignoré, cuando hubo que estirar una de las dos y, sin ninguna razón, algo me empujó a que fuera ésta y no aquella?
¿O acaso no se vengan de mí esos zapatos que elegí no comprar, jugando a dibujarme el andar más seguro y el camino más vistoso?
¿O no me decís las cosas más improbables y más hermosas, hoy que tu boca me queda tan lejos y no tiene para mí más que silencio?

¿Qué se hace con las horas que le resté a mi reloj, las que decidí hacer sueño en vez de red en donde atraparme sin otra salida que la de probar hablando con verdad y un poco menos de miedo?

¿No es irónico que los signos de pregunta, tan torcidos e indecisos, terminen en un punto?
¿No serán mucho más nuestros los puntos suspensivos?... Y las burbujas, siempre las burbujas, esas cosas suspendidas en el aire o en el agua, un invento macabro de los que buscamos bajo el agua o sobre nuestras cabezas, las historias de un tal vez...

Y por qué, ¿por qué será tan mío el espacio entre todo, la brecha, las grietas del cemento, esas por donde asoman las florcitas silvestres?
¿Cómo cargo el peso inasible de lo que no tengo en las manos, ni a las espaldas, ni detrás de este día, ni aún al borde de un grito, que llama y llama y encuentra sólo un eco?
¿Cómo hago yo, con tanto de frágil y amargo, para hacer como que no me lo creo?
Y que el zapato que está es el que hay; y que Lo Escrito (cuando es con mayúsculas) viene sin goma de borrar; y que los renglones en blanco no intentan decirnos nada; y que 'no sé' siempre es 'no' (¡no.no.yno!); y que conviene cerrar las ventanas siempre, por las dudas, se anuncien tormentas.

Por las dudas la duda me anude, y por acción u omisión se vaya cargando el tintero de todo lo que no escribí porque no me di el tiempo o porque encontré algo mejor que hacer. Y por las dudas allí o entonces haya podido ser yo más fuerte, más cierta, más entera, y, quién me dice, un poco más feliz.
Por las dudas, me callo y me enseño a desdudar. Así se está mejor, más abrigada.
Pero me cuido, siempre me cuido.
Porque mis dudas hacen verano y me vuelan la campera, las certezas y hasta, a veces, el corazón.

2 comentarios:

India Ning dijo...

Hacerse tantas preguntas a pocos lugares nos van a llevar. Tal vez a eso del dudar, y no decidir, y quedarse viendo pasar los trenes por la indecisión del sí o el no.

Probablemente con las matemáticas, con la ciencia, lo de hilvanar una cuestión con otra, conduzca a un gran descubrimiento, pero en los temas personales, seguro, lo afirmo, a la más pura insatisfacción.

Un abrazo grande de añonuevo, con los deseos, ya sabes, de que lleguen cosas (las cosas que ansiamos) como caídas del cielo ;)
Besos!

mel dijo...

Entré al blog deseando que hubieses escrito algo, que hubieses escrito exáctamente esto :) y es que, a veces, siento que puedo leerme en tus palabras, por todo lo que te conozco, por todo lo que me conocés, por todas esas cervezas haciendo de telón de fondo a nuestras charlas.
TE QUIERO :)