'...encuentro trozos de vida
trozos de cuento
trozos de plástico
latas y recuerdos
trozos de trozos
trozos en cuerpos
cuerpos en trozos...'
Se me ocurre, sólo ahora se me ocurre, que fui haciéndolo todo con los pedazos.
Se me ocurre que llené habitaciones, como viejos depósitos, con los fragmentos de cosas que antes fueran qué sé yo qué cosas. Y nunca me importó que así fuera, que estuviera quedándome con los restos; que vos vinieras de un olvido o de un desengaño, que mis supuestas pasiones fueran heredadas, prestadas; que la vereda haya sido siempre la compartida, la cedida por los demás.
Siempre levanté del suelo las cosas que le daban tanta curiosidad a mis pies, que brillaban por rotas o diferentes, que pedían ayuda, que guiñaban un ojo o prometían cosas.
Siempre, a pesar de los viejos, como todos los viejos, repitiendo que no levante nada del piso, que no me lleve el mundo a la boca, que no converse con extraños. Para mí los extraños lo eran hasta la primera palabra y el primer gesto: cuando eso pasaba ya había media historia para contar, ya habíamos arrancado (y, en el camino, nos habían robado también) un primer trozo de la vida que hubo y de la que aún es.
Se me ocurre que anduve con lo que me fueron dando, con las ventanas que me abrieron para que entrara la luz, con sus limosnas o sus arcones repletos, según el caso o el año bueno o malo que tuviera yo.
Anduve guardando en la misma caja corazones y pelusas, sobres vacíos y confesiones a media voz, algunas versiones de una historia (a pedazos, siempre a pedazos), un acorde solito (y después otro, y al rato uno más, y entonces, tal vez, una canción), piolines para unir, manos para atar, llaves para cerrar. Pedazos de cosas sin terminar, otras que se me han hecho un nudo, otras tan al fondo que nunca llego a ver.
Trozos que no sirven para rompecabezas, incombinables, inútiles al fin.
Las cosas se me dan a cuentagotas. Van cayendo de a poco, y no siempre terminan de caer. Entonces me llegás sin completar, y tengo nada más que tus pies bailándome en las pesadillas. O es el huequito ese que se te hacía al costado de la sonrisa, y cuando te recuerdo ahí voy a hundirme, pero me río también.
Yo no sé si así se da la gente, yo no sé si así también me doy yo, en partes.
Prefiero pensar que me doy completa, que es fácil ver a través de mí. Me gusta pensar que, aún recortada, vengo sin suspenso y que en esta palabra viven todas las otras que estarán por venir.
Prefiero pensar que cuando doy la mano, con todo el cuidado y el compromiso que merece, ofrezco también el corazón.
7 comentarios:
Y ES QUE ESO SOMOS, NO?? FRAGMENTOS, PEDAZOS. aL MENOS ESO SOY YO, ME CONSTRUYO DE RESTOS, DE LO QUE QUEDA, DE LO QUE SOBRA, DE LO QUE ALCANZA, DE LO QUE NO ALCANZA, DE LO QUIE FALTA :) ...
BESOS, NIÑA, SE LA QUIERE, Y MUUUUCHO!!!
La gente se da a cachos, eso si hay suerte. Y de retales y parches vamos rellenando las carencias, para construir algo parecido al fondo de este espacio; cosido igual a base de minutos aquí y horas de libros, o páginas de abrazos, o fotos de noches oscuras y mañanas de café. Hilvanado con venas que pesaron y tardes que pasaron. Trozos que nos regalaron y agujeros que dejaron los que otorgamos, y que sepas, para que no caigas en charcos poéticos, que darse entera, que entregarse de una pieza, es un error que suele pagarse demasiado caro.
Aquí una escarmentada ;)
Siempre tenés razón...(ya te dije, no querés ser mi hermana mayor??!)...
La pregunta es si es realmente una decisión darse en cuotas, si algunos no estamos hechos para darnos siempre los mismos cabezazos, si escarmentaremos alguna vez, si no será que no nos sale otra cosa que entregarnos con piel y sangre y corazón, si dejar de hacerlo no sería como cambiarse entera y ser otra...
No lo sé...Yo sigo juntando los pedazos, los que encuentro y los míos, después de los naufragios...
Mel...yo también te quiero!!
Y este todo es mucho más que la suma de las partes ;)
besos
Sí, sin duda alguna es una decisión (en nuestro caso) otros nacen con el don -para su bien- de darse de a poco y en pequeñas porciones.Otros, los que regalamos por doquier hasta nuestra sangre, debemos aprender a dosoficar y reservar. Yo todavía estoy en ese aprendizaje, y mucho me temo que ya no llego ni a la segunda lección, pero tú todavía estás a tiempo.
¡Sálvate, morocha! (jajaja)
Nunca jamas lo habia visto desde ese punto y la verdad es que estas en los cierto. Te sigo de cerca :)
Me gusta el blog. Y la descripción de tu perfil me encanta. Un besito.
Publicar un comentario