Como la quería, no digamos 'mucho' pero sí bastante para lo que solía querer, de noche no podía dormir.
Tenía miedo de que la noche hiciera cosas secretas y horribles con el amor, que le cortara las manos de la caricia, que le quitara el gusto a romero, menta y albahaca, en fin, que lo volviera olvido. Y ya.
Tenía terror a los puntos suspensivos, eso que pasa después de cualquier despedida, el ritual de decir 'nos vemos' y cruzar por dentro los dedos para que sea siempre verdad.
Porque la quería, no digamos 'mucho' pero sí bastante para lo que solía querer.
No se sabe porqué, y tal vez poco importe, el hecho es que ya lo decían dos que se querían (no digamos 'bastante' pero sí que mucho): '..para estar enamorado, no basta con desearlo, hay que oírlo'.
Oír que hay algo haciendo carnavales a la izquierda del pecho. Oír los teléfonos ardiendo a las horas en que nunca quieren sonar. Oír un nombre, uno muy cortito, y que sea una orquesta, con sus vientos y tus cuerdas, y el teatro entero con la piel de gallina, y eso también suena...suena que suena...sueña que sueña, y eso se oye. Hay que oírlo.
La quería. Todo de ella era su sonido, todas las calles pasaban por su casa y aún así era fácil perderse...Porque la quería, y eso destroza brújulas y mentes juiciosas y precavidas; porque eso deshace rutinas y enciende el asombro más genuino por las pequeñas cosas, como el periplo de un bichito desde tu dedo a este libro o el olor que tiene la tarde entre las siete y la noche cerrada, olor naranja que llamamos 'tardecita'.
Y él la quería. Mi amigo la quería. No digamos 'mucho'. Pero sí que bastante. Y bastante es suficiente para contarlo, y para llorarlo también.
Conmigo la contó y la lloró con lujo de detalles y lágrimas precisas.
Hace algunos años yo le había hecho una carta de amor para que se la diera en manos y con su firma bien puesta, a una mujer que le había dado vuelta todo el mundo conocido, una que lo había mareado de colores fuertes y palabras a elección (de esas que te dicen sin medir su nivel de combustión).
Hoy quería otra, otra carta. Porque quería a otra, otra mujer.
- Antes era más claro: la querías convencer... Pero, ahora, es otro el cuento. Ella te quiere, o eso parece ¿para qué la carta? ¿Que diga qué?
- Que diga que la quiero...y que eso a veces me da miedo.
- Ah...pero, ¿es eso? Sabina ya lo dijo mejor...'escucha una cosa que te voy a decir...' ¿te acordás?... Que no la querés querer, es eso...
- ...Bueno...¡vamos! yo te daba un poco más de crédito...Vos podés decirlo mejor que eso, ¿verdad?
Entonces me puse a escribir...
4 comentarios:
Ese miedo es el hospedaje más comodo para decir , ''no puedo enamorarme de ti''.
Saludos.
Me resulta muy diferente este escrito, más rítmico, más ágil, más, no sé, como más suelto.
Me ha gustado mucho y me pregunto si es actual, y es que has dado un nuevo giro, o es anterior y te salió así porque aquel día o aquella noche, había una extraña pasión ambiental.
A veces me da la sensación (terrible) de que los hombres no están preparados por una cuestión meramente natural, para querer, para querer demasiado, o incluso mucho, que acatar todo lo que ello supone les viene muy grande, o muy asfixiante, o les paraliza el miedo o no saben a ciencia cierta cómo actuar. Algunos, los más valientes, se lanzan a ello, otros se resguardan tras un sinfin de ropajes y capas, de cartas escritas por otros y vagas excusas.
Pero eso solo me sucede a veces, y sigo creyendo que sí, que muchos deben ser (dicen) capaces de amar con letras grandes, desnudos con ropa y anchos de sonrisa.
Así es, lucia... Por suerte ya existe la canción. Veré si mi/su carta puede decir todo eso sin decirlo.
Saludos pa ti!
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India, que sepas que es bien nuevo, de la tarde gris de ayer... Y por lo tanto lo que me decís son grandes noticias :) mas soltura es lo que andaba necesitando...
No se si sea solo cosa de hombres, en todo caso hay mucha gente así y eso me desvela un poco... a veces el miedo tiene que ver con el contagio, no sea que de no poder contra ellos, me les una.
A la salud de la gente con sonrisas anchas, amor con mayúsculas y desnuda con ropa.
Beso grande
precioso!
y coincido en lo de "agil" ..tiene un aire fresco, distinto.. like it!
besos!
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