viernes, 5 de marzo de 2010

Nunca escrita

En la novela que no he escrito vuelvo a repetir mi formula de éxito, la que me llevo de las grandes editoriales a los pequeños y variados corazones.
Digo cosas hermosas que derriten a los soldados machotes que esconden mi libro bajo sus almohadas en el cuartel.
Hago literatura con solo un punto aparte preciso e inesperado. Los adolescentes que escriben sus primeros bocetos de amor con forma de poesia quieren ser, de jovenes, como yo.
En esa novela que jamas siquiera imaginé, cuento como se enamora de pronto una mujer. Cuento que nunca se sintio igual, que llora y se rie, que se vise diferente y aprende a decir palabras nuevas. Todo tremendamente viejo y gastado, pero lo digo tan bien, es un texto tan personal y unicamente mio, que todos sienten que es la primera vez que alguien cuenta algo asi.
Es mi obra maestra: yo misma estoy convencida de que ahi esta mi tope, mi techo, la puntita de la que voy a colgarme de hoy para siempre.
Mis personajes, de tan humanos son magicos y, de tan urbanos, sin casi celetes. Saben que tienen eternamente la vida por delante: nunca los dejaran de leer, recomenzaran cada vez que alguien abra otra vez el libro y los busque de nuevo, jovenes y hermosos, para verlos enamorarse y sufrir, para escucharlos llenar de frases célebres la historia de la literatura.
Con mi novela, ademas, me arreglo de por vida. Vendo en todos lados, soy traducida en mas de veinte idiomas, tengo mas guita que la autora de Harry Potter. Salgo de gira dando conferencias y firmando ejemplares: siempre me preguntan lo mismo y yo voy decorando con disimulo las mismas respuestas, como para no aburrir ni que se note tanto que no soy muy original. Por ejemplo, no hay vez que no me pregunten como se me ocurrio. Yo, entonces, cuento alguna anécdota de infancia y, con ojos vidriosos, aclaro que nada es muy autobiografico, pero ahi esta siempre la raiz. Después practico alguno de mis malaprendidos idiomas, o digo alguna palabra con un acento terrible, sabiendo que estan ahi para perdonarme todo, por lo que a menudo encuentran incluso simpatica mi patética incursion en las lenguas extranjeras. Y me aplauden. Y me vitorean. Y me hacen chistes educados para hacerme reir un poco y ganarse mi favor.
Firmo apurada a la entrada de un restaurante o un hotel. Me saco fotos con lectores de todas las edades, que juran que nunca han leido nada igual.
Me canso un poco de tanto ajetreo pero después llego a casa y me espera el hombre que me gané por escribir o, mas bien, por facturar: es que, el éxito es la mejor flecha de Cupido, la definitiva.
Nos dormimos abrazados, él y yo, y en la mesa de luz duerme mi novela. Imposible novela, universo de papel, que no he escrito jamas.



2 comentarios:

Xerayka dijo...

que ideas niña, eres creativa y original, ademas mde has hecho reir.gracias

La otra dijo...

Un placer! :)
Gracias a vos, por el tiempo y la lectura