sábado, 14 de noviembre de 2009

Los dias tristes


En los días tristes no quiere ver a nadie.
Vuelve a escribir una y otra vez la misma línea y le da bronca no tener el talento para hacerlo bien.
En días tristes no puede hacer ninguna canción. Dice que de los destrozos sólo pueden nacer ruinas, grandezas que ya llegan comidas por el tiempo, muertas antes del primer grito de nacimiento. Dice que las canciones sin alas no llegan nunca a ningún lado.
Son sus días de no encontrar sitio, sus días de buscar la noche y extrañar el día. En esos días se le vuelven a morir todos sus muertos y los vivos no saben hablar. A veces tienen alguna ventana por donde mirar el recuerdo, paisajes que se le pasan como si viajara en un tren de alta velocidad. Sólo a veces logra manotear alguno, tomarlo, olerlo profundamente, apretarlo cerca del pecho y dejarlo ir, más ancho, más hondo ahora que antes de recordar.
Pero en general los días tristes coartan cualquier posibilidad de vida plena, cualquier sesgo de amor, ese que salva.
Los días tristes se escriben siempre en un dialecto intraducible porque vienen de otro planeta o de una región gris y sin nombre.
Traen consigo una tristeza contagiosa, lejos de los romanticos y la palidez creativa. Son portadores de la mala sombra y el acorde menor. Cuando amanecen, los días tristes llueven las lágrimas que vendran, y salir a la calle es mojarse de llantos porvenires, de penas aún esperándonos en el tintero.
Es triste mirar a los ojos pues dentro, o detrás de ellos, se descubre un mundo de ausencias y pérdidas, un sendero de silencios y esperas.

Por eso, en los días tristes no quiere ver a nadie. Se pelea con el mundo y sus urgencias; dice que no para no lamentar más escombros. Sabe que son días que lo sacan a uno de órbita. Días que lo envuelven en crisálidas de mala muerte, en promesas de mariposas que no llegan porque no asoma la primavera.
Prefiere, entonces, no apostarle nada a las estrellas. Prefiere dormir todo el mal tiempo, y soñar.
Sueña que pasa el frio y los entierros. Sueña que llegan las mariposas y los duendes en añejo de la canción. Que a las melodías les crecen alas, que los recuerdos se quedan a vivir y que una gota de lluvia la riega y vuelve q crecer.

3 comentarios:

Ceci dijo...

son días que se hacen saber, y hay que dejarlos ser.

hasta a veces, capaz que muchas, veces, nos hacen sacar lo mejor de nuestras sensaciones y recuerdos.
Porque son dias tristes y así lo hacen saber.

hermoso tu texto!

lu dijo...

sí, verdad?

son días de querer meterse en la cama y taparse hasta la nariz, dejar que afuera se caiga el cielo y la tierra y esperar que mañana salga de nuevo el sol, aunque a decir verdad, en días así, lo que menos importa es lo que pase mañana....

La otra dijo...

Asi es, como ambas dicen...
No hay mas que pasar a través de ellos, o dejarlos pasar a trevés de nosotros y dedicarles el dia, el momento...fundirse en la tristeza para que sepa que nos la tomamos en serio, para que vea que podemos con ella...para que un dia tambien, se quiera ir.


besos a las dos!