Alrededor de las cosas
(o en su costado oscuro)
están los restos.
Nadie se atreve a mirar por esos espacios
que le ponen nombre al silencio.
Nadie se atreve a mirar porque ni Perseo
podría con ese monstruo que vive del recuerdo
y lo deja todo en piedra.
Debajo de las cosas
(o en su mitad escondida)
duermen los secretos
y las más tiernas verdades.
Hay quien tantea sin ver el fondo
a ver si es que pesca alguna claridad
de esas de agua o burbuja
de aire nuevo o primeras luces
de la madrugada.
Dentro de las cosas,
como el alma en su bóveda de cuerpo,
hacen ruido los latidos
y el traquetear de las semillas
que van buscando el tallo
en tierra de nadie.
Quien se adentra encuentra sismos y rompientes,
embrujos y estaciones
que se le olvidan al calendario.
Quien se sumerge vuelve a la superficie
crecido en bellezas de la profundidad,
cargado de regalos y promesas,
con manos firmes y claras
de tocar lo cierto.
Las cosas por donde se las mire
llevan en sus bordes
en su fondo
en su detalle más interno
una parte nuestra
nuestra equis
nuestro truco
el codiciado atajo
a nuestro centro.
1 comentario:
no me atreveré a hacer un análisis, porque siempre le ponemos ese toque personal, que en este caso prefiero guardarlo muy dentro mío.
siempre es un placer leerte. Escribis de verdad.
salut!
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