lunes, 3 de agosto de 2009

Del azul


Del azul vienen naciendo las cosas.
De un color inventado para llenar un vacío y hacerlo profundo.
Tenía que ser azul, cósmico y hermoso, el lugar donde se hundieran los planetas como bolillas petroleras de colección.

Al azul fueron a parar todas las luces. Y del azul salieron para quebrar los intentos de nocturnidad, y a sus nocturnos, seres azules por antonomasia, alados de sombras.

Del azul, un engaño, un tono sobrio de disimular tristezas, como si el dolor no estrujara la azul entraña, rota en colores sin brillo.

Sale fuego del azul destrozado, mata con roja precisión. Y es el color de la luna cuando nadie la ve, azulada luna de las cosas escondidas, las más hermosas jamás descubiertas.

Después de la vida, o entre medio de ella, vendrán azules a buscarnos y a quedarse. En Darío, en ciertas desarmadoras miradas o en florcitas silvestres que se llaman contra el olvido y lo que venga detrás.


1 comentario:

Ceci dijo...

me gustan los poemas azules, como la noche estrellada de Van Gogh.

me gustan tus palabras, porque siempre hay azul.