Si lo sabe, dígamelo usted. En cinco años, no puedo más que esbozar posibilidades. Y cuando ya me quedo sin, las invento. Yo sé que una respuesta de éstas puede costarme varios exámenes con aplazos pero es mi pura verdad, entonces al menos tendré que decirlo aquí.
Si la literatura no fuera todo esto, que me llena, que me suena, que me mueve y a mi mundo hace bailar, no sé qué hago yo acá.
La literatura no es lo que se enseña. No es la de los anaqueles de las grandes bibliotecas. No queda inexorablemente en Shakespeare. No es un muerto de renombre ni un cadáver exquisito.
La literatura no es de donde vive sino del lugar preciso en que nació, y eso queda a menudo en los cuartos solos, en ciertos terribles desengaños, en las madrugadas después del amor, en los paisajes de la niñez, en una servilleta de un bar de una noche de un azar. Es de los suburbios sucios y del miedo. Es una torpeza de principiante, o el intento pobre de alargarle la vida a un sueño.
Literatura es escribir de bronca, de golpe: como un escupitajo certero que quisiera cortarnos la tinta. No entra por sangre, sino por la piel, porque respira por todos nuestros poros y nos oxigena el empeño.
La letra es el reverso del mundo, la calla paralela a la decepción, perpendicular a esa avenida donde sale a buscarse la ilusión.
Es un juego que nadie pierde, un beso sin humedad, una verdad que no cupo en la historia.

2 comentarios:
La pregunta del millón, sobre todo para alguien como tú o como yo. En mi caso no podría prescindir de ella, y si no tuviera lápiz y papel, seguiría escribiendo sin cesar en mi mente. Y el leer, bueno, no me imagino mi historia sin los libros que la han acompañado, de los que he aprendido, con los que he soñado, a través de los cuales he viajado, sufrido, apasionado, ilusionado...
No sé cuál es la definición más apropiada para la literatura, pero sí sé que para mí (y para ti) es mucho más que un placer.
Abrazos!!
"Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.
(Juan Gelman- 'Arte Poética').
Creo que lo dice mejor que yo.
Besos!
Publicar un comentario