miércoles, 25 de febrero de 2009

Y no me suelta...


Una buena amiga, que además tiene la deferencia de mantenerme informada sobre las novedades del mejor cine ibérico, me hizo pensar otra vez en el cine que me apasiona, el que me enamora, el que me queda picando y me pide que lo vea otra vez, y otra más.
Puedo contar esos creadores (porque son más que directores, son autores, magos, cuentistas, 'imaginautas', qué sé yo, tantas cosas) con los dedos de una sola mano y, de esa mano, el pulgar casi siempre es Julio Medem.
Son muchas cosas las que le debo, y van bastante más allá de una imagen preciosa, una frase justa o la emoción de una escena que se nos agarra por dentro y no nos suelta. Podría contar una parte de mi vida desde sus azares, y eso no es poco.
Así es que, ahora que lo pienso, no sé cómo dejé que pasara tanto tiempo en estos borradores sin el merecido homenaje a este señor.
Aquí abajo, una escena de la que fue la primera de Medem que vi. Por alguna casualidad, que no sé bien, llegó a mis manos y, a partir de entonces no pude más que zambullirme, de cabeza, en el ancho y hondo "Universo Medem".
Ya no sé decir si es la que más me gusta de todas, pero le tengo un cariño especial: fue durante esta escena, de esta película, que supe que ya había caído por el agujero, que más allá de los finales siempre querría reaparecer en mitad de sus cuentos, todos, cualquiera de ellos.


LUCÍA: Oye, ¿puedo hablar contigo?
LORENZO: ¿Ahora?
LUCÍA: Bueno, pues luego.
LORENZO: Es que estoy con un amigo... ¿sobre qué es?
LUCÍA: Verás...
LORENZO: ¿Te pasa algo?
LUCÍA: Sí
LORENZO: Dime
LUCÍA: ¿Ahora?
[Lorenzo se sienta en su mesa, y le pregunta]
LORENZO: Sí ¿Cómo te llamas?
LUCÍA: Lucía
LORENZO: Yo Lorenzo
LUCÍA: Ya lo sé, te conozco... he leído tu novela, varias veces y... ya no he podido leer nada más... se me ha agarrado por dentro y... no me suelta; pero, también te conozco de seguirte por la calle, cuando te veo, me gusta andar detrás de ti y saber a dónde vas, sin que me veas, hasta sé cual es tu portal... está aquí al lado, y a veces te veo en este bar ¿Te suena mi cara?
LORENZO: No (moviendo la cabeza)
LUCÍA: Yo soy camarera de ese restaurante, tú nunca has entrado... mi jefe está muy bien y es un buen cocinero... pero me ha propuesto que vivamos juntos, y la verdad es... que me ha hecho mucha ilusión, porque he sentido que me necesita, y ahora él hasta me gusta un poco así que he decidido...
LORENZO: ¿Qué?
LUCÍA: Pues que sepas que yo con quien de verdad quiero vivir es contigo, y no es porque te vea muy solo, es porque estoy completamente enamorada de ti, loca perdida, ya me ves...
LORENZO: Qué valiente eres.
LUCÍA: Pues sí. Y se acabó, yo ya lo he intentado... ¿te ha hecho ilusión? (se quedan en silencio) ¡oye te puedes ir cuando quieras eh!
[Lorenzo está sorprendido y después de abrir temblorosamente su cajetilla de cigarros tiene una última pregunta]
LORENZO: ¿Y algo más quieres de mí?
LUCÍA: Sí... que con el tiempo y la convivencia te acabes enamorando de mí, por supuesto.[Lorenzo se levanta de la silla y parece que se va; sin embargo, se acerca al rostro de Lucía]LORENZO: Eso está hecho Lucía... Ahora mismo nos vamos tú y yo a emborracharnos por ahí, que hay mucho que celebrar.

Lucía y el sexo (Julio Medem)



3 comentarios:

gemmacan dijo...

Jo, qué emoción! Primero por ser esa buena amiga a la que te refieres, y segundo porque vamos a hablar de alguien que sin tocarme, me ha llevado hasta las estrellas de su universo.
Medem, como dices, nos ha dado mucho, más que un montón de reflexiones, más que un auténtico placer al visionar sus obras, más que una espiral de sentimientos.
Para empezar nos condujo a esta amistad sólida, que no cree en distancias ni tiempos; nos provocó una charlas para enmarcar en el foro de Alberto, nos marcó un círculo que alcanzar, trazó ciertas coordenadas por las que regirse, y nos invitó a entrar en un mundo mágico y especial del que difícilmente se puede salir.
Es complicado quedarse con uno de sus trabajos, pero sabes que para mí, nada como Los amantes... aunque reconozco que si hay que abrir debate, y si es para pasar la noche charlando con copas y pitillos, elijo Lucía y Tierra, son tantas sus lecturas, tantas las metáforas, tantos los misterios y los análisis, que bien valen volverlas a ver, una y otra vez, para encontrar un detalle que tal vez nos pasó por alto.
Julio, Julio, Julio... Eso es un Dios! ;)

Buenos días, Yepes.
Me has dado un buen despertar.

La otra dijo...

Me alegra colaborar y hacer más llevadero un momento tan duro en el día de alguien (al menos en mi caso) como es la hora de despertarse :s

No hay mucho más que decir, estoy con vos en todo lo que dijiste...Y eso de que se puede pasar noches discutiendo Tierra y Lucía, lo anoto: para esa noche en París, entre copas, ¿te acordás?

Que siga bien ese día!
un abrazo!

gemmacan dijo...

¿Que si me acuerdo? Anda, anda... ¿cómo COÑO se me va a olvidar? ;)