martes, 22 de junio de 2010

No de la luna

No me hables de la luna. Que esta noche está más hermosa, que no la deje de mirar.
Porque yo no puedo entonces pensar en otra cosa, o en otra luna. Yo pienso en vos pensando en la luna, pensando en decirme que me acuerde de ella, que le hable, que le cuente porque ella sabe, porque es siempre la misma, porque es tan tuya como mía, porque la vemos igual.

No me hables de las cosas que no se pueden hacer más que al revés. No empieces a decirme que te cuesta igual, que al volver duelen también las alas y que algo de ese soplo, de ese aire viejo, soy yo.
No coincidamos más: ni por escrito, ni en la energía, ni en francés, ni por omisión, ni por casualidad. No coincidamos en todo menos los espacios.
Ni me creas tanto. Ni desarmes todas mis frases, ni deshojes mi pronunciación, ni te pierdan esos errores garrafales míos. Ni hablemos más de Virginia y Ofelia, de las mujeres y el agua, de los círculos y el tuyo que me dejaste para que llevara siempre en el pecho, ni en mi lengua que te di encancionada para que me conocieras en letra y música.
No me despidas en la esquina verde del bar. No me despidas. No sea que todo sea cierto y en cualquier idioma y en lo redondo de un mundo o de unos ojos, nos volvamos a ver.

1 comentario:

Val dijo...

Invadí este borrador. Desde algún sitio caí, llegué y creo que me quedé. Puedo? Me gustó mucho.
Saludos!