Él: - Me hace gracia escucharte silbar cuando te ponés nerviosa
Ella:- No estoy nerviosa
Él:- Yo no dije eso...¿Ahora silbás porque sí nada más?
Ella:- No silbo, tarareo.
Él:- Una canción que yo no conozco...
Ella:- Siempre.
Él:- ¿Sabés qué pasa? Yo necesito conocerlas todas.
Ella:- Sí, a todas. Vos y todas las cosas, siempre...Las canciones, las mujeres, las ideas, las causas...
Él:- Yo y todas las cosas...
Ella:- Y esa manía insana de querer ir contra todos los males de este mundo
Él:- ¿De este mundo? No, no exageremos: de esta ciudad, en todo caso...Y, lo del silbido...
Ella:- Tareareo...
Él:-...Es para que yo te pregunte y me digas 'una que no conocés'
Ella:- Es para acordármelas. No sos el ombligo de mis canciones, no te creas
Él:- No me creo, ¿Vos me crees?
Ella:- Según. Que vas a llegar puntual, nunca. Que querés volar en globo, siempre. Que me querés, de vez en cuando.
Él:- No seas cruel
Ella:- Una vez que la pared mee al perro...
Él:- ¡Detesto las frases hechas!
Ella:- ¿Por qué? ¿Porque suelen sacarte la ficha?
Él:- Tendrías que creerme, siempre. Hoy, por ejemplo: que yo también estoy nervioso aunque no silbe...
Ella:- Tararees...
Él:- ...Ni tararee. Y que esa noche también tenía frío y hubo muchas cosas que dejé de decir. Como que algo aprendí...
Ella:- Ah, sí es así, me quedo más tranquila.
Él:- No te burles
Ella:- No, es que, de verdad, me tranquiliza que te lleves al menos 'una enseñanza'. Yo todavía estoy con el balance pero me parece que van a ser todos números rojos.
Él:- ¿Nada de nada te ha quedado?
Ella:- Bueno, me enseñaste a hacer origami (aunque más allá de la grulla no me salga nada). Una canción que otra, de esas que conocés bien...Y algo de portugués.
Él:- "...Sem você meu amor eu não sou ninguém..." ¿Te acordás que la cantábamos?
Ella:- No estoy nerviosa
Él:- Yo no dije eso...¿Ahora silbás porque sí nada más?
Ella:- No silbo, tarareo.
Él:- Una canción que yo no conozco...
Ella:- Siempre.
Él:- ¿Sabés qué pasa? Yo necesito conocerlas todas.
Ella:- Sí, a todas. Vos y todas las cosas, siempre...Las canciones, las mujeres, las ideas, las causas...
Él:- Yo y todas las cosas...
Ella:- Y esa manía insana de querer ir contra todos los males de este mundo
Él:- ¿De este mundo? No, no exageremos: de esta ciudad, en todo caso...Y, lo del silbido...
Ella:- Tareareo...
Él:-...Es para que yo te pregunte y me digas 'una que no conocés'
Ella:- Es para acordármelas. No sos el ombligo de mis canciones, no te creas
Él:- No me creo, ¿Vos me crees?
Ella:- Según. Que vas a llegar puntual, nunca. Que querés volar en globo, siempre. Que me querés, de vez en cuando.
Él:- No seas cruel
Ella:- Una vez que la pared mee al perro...
Él:- ¡Detesto las frases hechas!
Ella:- ¿Por qué? ¿Porque suelen sacarte la ficha?
Él:- Tendrías que creerme, siempre. Hoy, por ejemplo: que yo también estoy nervioso aunque no silbe...
Ella:- Tararees...
Él:- ...Ni tararee. Y que esa noche también tenía frío y hubo muchas cosas que dejé de decir. Como que algo aprendí...
Ella:- Ah, sí es así, me quedo más tranquila.
Él:- No te burles
Ella:- No, es que, de verdad, me tranquiliza que te lleves al menos 'una enseñanza'. Yo todavía estoy con el balance pero me parece que van a ser todos números rojos.
Él:- ¿Nada de nada te ha quedado?
Ella:- Bueno, me enseñaste a hacer origami (aunque más allá de la grulla no me salga nada). Una canción que otra, de esas que conocés bien...Y algo de portugués.
Él:- "...Sem você meu amor eu não sou ninguém..." ¿Te acordás que la cantábamos?
Ella:- Cómo me voy a olvidar...Me olvidé de tantas cosas para hacerle un espacio a esa canción, a ese día...
Él:- ¿Por qué soy siempre yo el insensible?
Ella:- Porque siempre sos vos el insensible... Ninguna relación marcharía con dos llorones melancólicos, ni con dos desprendidos de esos que ven siempre la panorámica y la punta de su nariz
Él:- Noto cierto tono de reproche...
Ella:- Ninguno. Hace rato que he renunciado a los libros de quejas con vos.
Él:- O sea que conmigo aprendiste orgami, un poco de portugés, canciones y a tirar la piedra y esconder la mano...
Ella:- ... O sea que con vos aprendí a quererte como te dejaras querer, sin hacer mucho ruido, y a perder con toda la altura que me sale...
Él:- Mirame a los ojos cuando digas esas cosas
Ella:- Te miro. Te estoy mirando: que te quise cuanto me dejaste quererte y después te abrí la puerta, cuando te querías ir.
Él:- No entiendo que te cueste decírmelo a los ojos.
Ella:- No entiendo que te importe...como si las cosas dichas de soslayo fueran menos ciertas. En los ojos no tengo más que ojos, no está ahí todo lo que no te digo ni está la verdad de toda esta mierda...Sería tan fácil llevar todo en los ojos. Yo con vos siempre tengo el corazón en la mano, da lo mismo si te esquivo la mirada.
Él:- Tenía ganas de que me miraras, eso es todo. Me hace sentir que de nuevo estamos donde hace tiempo.
Ella:- ¿Dónde quedaba eso?
Él:- Donde me quieras acompañar.
Ella:- Mejor me quedo por aquí nomás.

4 comentarios:
"con vos aprendí a quererte como te dejaras querer, sin hacer mucho ruido, y a perder con toda la altura que me sale..."
Como no me sale algo así en el medio de las puteadas!
Porque no sale...esto sólo sale en la tranquilidad del hogar...
In situ, lo más digno que sale es
lagranputaquetereparió!
Saludos!
Este diálogo te lo van a robar para una buena peli de Medem, que lo sepas.
Aunque con él he sonreido en más de una ocasión (con el texto) en el fondo es triste, con un deje algo amargo; suena a que todo se acabó, y que no hay por dónde tirar de él, no hay para prolongarlo, aunque las frases sigan flotando en el ambiente y en el pensamiento.
Al menos es un nada entre los dos muy civilizado.
Nena, que ya estás abrazándomeeeeeeeeee!!!! jajajaj! Qué nerviosssss!
En primer lugar, no me molestaría en absoluto que Julio adecuara este diálogo a alguno de sus guiones maravillosos...Lo que es yo, no encuentro un argumento que le de razón de ser.
Efectivamente, es un diálogo agridulce, un final que contemplar de brazos cruzados, esos momentos en los que mejor no gastar más las fuerzas y seguir el juego...Como si a veces conviniera resignarse a la verdad de que no hay vuelta y algunos nunca podrán ponerse de acuerdo...
Muy tristemente civilizado, sí.
Vamos a algo más lindo: No queda nada yaaaa! :D Casi que ya estoy por allá
besos!!
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