Vio que todo había sido cierto, en su momento, en su lugar.
Vio que el final era un hueco o las grietas que había visto en los techos de la niñez. Y no lloró porque se acercara pero sí que le dedicó un duelo largo y dilatado.
Vio todo junto, en un suspiro. Sus hermanos lo atravesaron, corriendo, resbalándose y volviendo a correr, con los yuyos hasta los pies y las cigarras de todos los crepúsculos. Sus hermanos mayores y hoy tan pequeños, las rodillas sucias y los brazos garabateados a raspones.
Vio la estación de tren con todo su herrumbre y el andén de todos sus sueños. No supo qué querían decirle los sitios vacíos, los espacios gastados, además de todo eso de que había pasado el tiempo y estaban las cosas muertas o rotas sin remedio. No supo si sentarse para espantar ese mareo, si respirar profundo o pegar un grito para que vinieran ellos a rescatarlo y fuera, de pronto, otra vez ese día, a esa hora, las arrugas, los huesos tristes, los nombres que no salen, que se enredan en la lengua y no salen. Un solo grito y ellos correrían a atajarlo y otra vez el abuelo estaría sintiéndose mal, porque qué esperan, es lógico a esa edad, y eso sería lo grave: el tiempo.
Otra vez el tiempo que deshilacha, que remueve, que se hace viento y abre con violencia las puertas y las ventanas, que derriba las copas y no se deja atrapar por los espejos.
Nada se le pasa de largo, ni el andén, ni las cigarras, ni los yuyos o el alambrado. No se salva del tiempo el pueblo, aunque allí hubiera visto nacer chicos, promesas y proyectos; aunque allí hubiera despertado al mundo, al sexo y al dolor: porque fue en ese lugar donde vio las primeras luces, donde fue suya la mujer más hermosa y donde cayó la tierra sobre la caja donde estaba el hombre que había sido su padre.
Sin embargo, los olores a cocina eran ciertos, se palpaban en el aire, y el tabaco perfumado de su padre se le hacía agua en la boca. Los demás eran ruidos, sus hermanos, los vecinos, la prisa de pies descalzos de su hermana entrando a la madrugada. Y en todas las radios, cantando el zorzal: "...Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida..." En lo mejor de mi vida, piensa, en lo mejor.
Quizá quede algo por hacer y no sólo de tiempo esté hecho el hombre. Quizá haya en él algo de flor, de árbol viejo, de cigarra y de alambrado. Tal vez todo quede escondido en una canción o en el solo verso que dice lo que nunca dijo, lo que siempre habrá querido oir. Porque sólo él sabe volver y ser todas las cosas que se han ido. Sólo él queda vivo del tiempo de los trompos, las peinetas y la flamante estación del tren. Y aunque lo rescaten, y aunque lo arranquen, ahí se queda él.
Quizá corra el tiempo en paralelas apuradas, para aquí y para allá, como la autopista en la ciudad. O no, mejor: quizá ande como prefiera él, precario y bruto y hacia todos lados, como el alambrado de púas traicionero que separa esto de lo que queda más allá.
Mientras, parten los trenes, resbalan los niños y cantan las cigarras de todos los crepúsculos.
8 comentarios:
No están los días para que me hagas tragar saliva, pero qué preciosidad de texto, nena.
Sí, sí que estamos hechos de tiempo, pero acompañado con tantas, tantísimas cosas que nos pasan en él. Va tan rápido, y sin embargo, echando la vista atrás, hemos condensando tantos hechos en él.
Uno gira la cabeza y piensa... ¿20, 30, 40, 50 años han pasado ya? ¡qué barbaridad! Y no podría ni hacer un resumen de lo vivido, sin utilizar una libreta de las gordas, con cientos, miles de páginas en las que volcar todas las vivencias.
Como un tren que partiendo de una estación en concreto, tiene un trayecto final marcado, pero ha de hacer parada obligada en muchas, muchas, muchas, estaciones.
Se te quiere, Yepes. Tus palabras tienen la obligación de quedar impresas (que no se escapen, ni vuelen, ni duerman)
Un abrazo!
Con todas las entradas que has escrito podrías editarlo y publicas 3 libros de 300 páginas cada uno. Lo importante no es el continente sino el contenido.
Qué cierto lo del tren y sus estaciones...
Es realmente todo un desafío (y fue un verdadero ejercicio) escribir sobre el tiempo, por todo esto justamente: que se escapa, que nunca puede decirse todo, que es tan real y al mismo tiempo tan de ninguna parte. Me cuesta pero al mismo tiempo me apasiona muchísimo, porque es también hablar de la nostalgia, del recuerdo y de la inevitable vuelta.
Las libretas gordas tendrán que bastarnos, de alguna manera, hemos de quedarnos con algo...
Que se me quiere me queda bien claro, por tantas cosas lindas a partir de unos parrafitos. Hay que ir por más.
Un gran abrazo!
Hoy han hecho un pequeño reportaje sobre los últimos toques que Medem está dando a su nueva película. Reconocía que la anterior "Caótica..." fue un desastre en taquilla (tú y yo ya sabíamos que no iba a ser lo de siempre, y que como poco sería un fiasco) y aunque para definirla haya empleado esa patética frase de la taquilla, las anteriores nunca atrajeron a demasiado público, y eran obras maestras. La nueva pinta bien, pinta, de momento muy bien; no recuerdo el título, pero suena a pasión, intimismo y mucho psicoanálisis, es decir: Medem, nuestro Medem, en esencia pura.
Seguiré informando.
Inga Luv, Todocine, Barcelona.
Moderación de comentarios??? Jajaja! Y eso, Yepes? Se te ha colado algún psicópata ultimamente?
Jaja, qué comes que advinas?, algo así...No es lo que más me gusta, pero en fin: tampoco me gusta poner llave en mi casa y no queda otra!
Es como decían en la escuela las autoridades cuando alguien se mandaba alguna: 'nos apena tener que hacerlo, pero...' y salían con una restricción importante :/
Tranquila que ud tiene via franca por la máquina censuradora :P
Hablás de 'Room in Rome'? :D Siii, hace tiempo leí algo de eso: me gusta, me gusta...ya veremos qué pasa... A propósito, me encanta esa corresponsal de cine, que me mantenga al tanto! :)
abrazo!
'la censura no existe, mi amor
la censura no existe mi
la censura no existe
la censura no
la censura
la
...'
:s
Aunque el significado no tiene nada que ver, me recuerda el comerte una palabra en cada frase, a aquello que tanto me gustaba repetir en mis años mozos:
Ay, Pepe, así no se puede vivir
Ay, Pepe, así no se puede
Ay, Pepe, así no sé
Ay, Pepe, así
Ay, Pepe
Ay...
El mío es una canción, que dura unos dos minutos...
Pero al tuyo no lo conocía, mirá vos...Me hizo acordar a otros juegos de esos, de mis años mozos, pero ya no tienen nada que ver, serán para otra historia
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