viernes, 28 de noviembre de 2008

Siempre que recuerdo

Es un ejercicio, el de hacer memoria. Algunos se quejan porque les duele la sien, y ahí se quedan, secos de presente, que engorda pero nunca llena.
Yo recuerdo de dormida, entre sueños. Y en los bostezos de la mañana también me acuerdo de las noches que juré olvidar.
Mis amigos, todos, están enfermos de recuerdos. Me cuentan que la memoria no les pasa por las puertas, que se les engancha a los cables del alumbrado público, como un barrilete mal remontado. Me dicen que se les ha cosido a la sombra, que les acaricia las intemperies, que les lava la camisa para que salgan limpios de olvido al mundo.
Ni ellos ni yo sabemos estar sin recordar las primeras cosas, los espacios blancos que hoy ya llenamos de todo lo que somos, los silencios que hoy inundamos de gritos, porque hemos crecido, porque seguimos corriendo el tiempo.

Siempre que recuerdo me asusta que pueda venir una amnesia repentina. Porque recuerdo voces adentro de canciones y manos que señalan constelaciones. Recuerdo nombres con absoluta nitidez, porque me vuelve su sonido y la forma de una boca pronunciándolos. Te recuerdo bajo la lluvia, que es cuando eras más hermoso, que es cuando nos dejábamos desarmar por el amor y los charcos, que es cuando todavía nos hacía un guiño la posibilidad. Lo recuerdo todo, incluso los lugares recónditos y los tiempos arcanos que nunca pisé.
Siempre que recuerdo quiero volver, a todos lados, pero llevármelo todo conmigo.

Y siempre, o casi siempre, de fondo suena esa canción.

...Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno...

3 comentarios:

gemmacan dijo...

Me dio anoche por recordar, y he amanecido con fiebre. No sé Zoe, no sé, a veces casi mejor no hacerlo, el recordar (no si se quiere uno traer los recuerdos al presente, no si lleva implícito algo de dolor).
Pero es tan inevitable como el respirar, como el volverse a enamorar, como el escribir...
Pero si de fondo suena Silvio, nuestro Silvio, la dulzura del momento igual vale la pena.
Besos.

La otra dijo...

Creo que recordar es siempre un acto masoquista, no puede ser de otra manera: los buenos y los malos recuerdos porque, siempre, son cosas que ya no vuelven.
Con todo, soy de las partidarias del recuerdo siempre, sobre todo cuando 'no todo tiempo pasado es mejor' y una puede sacarle la lengua mientras pasa, ese recuerdo, de la mano de un presente mucho más prometedor.

Y sí, procuro que esté silvio para endulzarme la memoria.

Abrazos!

gemmacan dijo...

Sí, es que masoquistas lo somos un rato (en particular tú y yo)
Está bien sacarle la lengua a esos recuerdos jodidos, al fin y al cabo si son eso, recuerdos, es que ya lo superamos.
Besos!