domingo, 16 de diciembre de 2012

Qué sé yo


Todo y todo lo que pasa irá a parar a los huecos de los corazones. 
Todo, hasta lo que hace una sombra en una pared. 
Yo quería decir un montón de mundos, decir que estamos atravesados de canciones y que fuimos arrancados verdes de varios sueños.
Yo quería inventarme una oración para hacer cicatrices, las de la cura, las que adelantaran las lluvias.
Quería contar de los astros y de los rumbos, todas cosas que no entiendo.

Todo y todo lo que pasa irá a parar a otro hemisferio, a otra luna, al reverso de todo lo conocido.
Así lo creo, una promesa a los cinco años no me deja mentir. 
Todo quedará en la piedra y en el regazo de una madre que es un nido para los gorrioncitos que todavía no aprenden a piar por comida.
Yo quería adivinar lo que cuentan los ojos y hacer otras miradas con los acertijos nuevos. 
Y si no, si nada de nada, entonces quería ser del silencio, hogar de los reflejos de algunas luces, de las burbujas. Quería vivir allí donde no hiere el ruido y todo duerme.

Todo y todo lo que pasa irá a parar al silencio, sí. Porque ahí dentro respiran todas las voces. También la mía.
Yo quería decir que a veces tengo vocación de cosa inexplicable, de poema inconcluso, y soy la pregunta que se pregunta y se contesta, muy convencida, un qué sé yo.

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