martes, 8 de marzo de 2011

Término medio


Algún día hagamos como que vos no vivís en casa ni yo en departamento: consigamos una casa rodante para girar con el hogar al hombro, con el corazón a cuestas, como hace el caracol.

Superemos el problema de los hemisferios y nos encontremos a mitad del océano, de donde nada más saben algunos peces, los náufragos y los barcos hundidos.
Dibujemos la perpendicular, y entre mi escepticismo y tu espiritualismo, inventemos la religión de los descreídos pero sensibles, la de los que ven latir todas las cosas que ocupan el tiempo. Nuestro propio credo de errores.

Inventemos el monstruo mitológico entre tus pescaditos y mis volantines. No hay nada que perder. En todo caso, ganará en destreza y en colores, en agua y aire, en juego aleteante, en océano y espacio.

Salgamos de nuestros cómodos extremos, los de los signos de pregunta, los de los puntos finales. El extremo de tirarlo todo y el otro, igual de terrible, de morir en el intento. Porqué no querernos tan simplemente en la paz de los recovecos, allí donde no está escrito el nombre de nadie y las cosas se borran siempre que vuelve el agua a arrastrarlas lejos de las playas. En ese lugar nada se calla y nada se grita, allá hablamos lo justo y nadie tiene miedo.
Salgamos de donde vivimos para cruzarnos a mitad de camino, como canta una canción.

Porque para mí siempre van a ser los Beatles, y en tu balance suenan cada vez más fuerte los Rolling Stones: nos encontremos en una de Queen, o cantando con Floyd 'how I wish you were here...'.

Mirá que he resignado mi terquedad para encontrarme con vos en otro terreno que no es mío. Mirá que bajé las armas en pleno campo de batalla, y en cambio, me puse a cantar bajito una canción que dice que quisiera tenerte cerca: no es mucho, pero tampoco es tan poco. Cantala vos también, silbala despacito: puedo aguzar el oído, me voy a enterar.

Vamos por eso que nos decían que había que evitar, el famoso 'ni muy-muy ni tan-tan'.
Vamos por el beso al borde de la boca, entre la mejilla y el amor entregado.
Vamos por las cosas agridulces, por encontrarnos a mitad de cuadra, charlar a media voz, vernos un día desprevenido, un miércoles que nada signifique, a una hora insólita sin nada para contar. Vamos por la media sombra, colgando de una medianera. Vamos con el coraje con que se pueda, el de unos días sí y otros no.

Vamos por el término medio, sin resignar ése, tu yo que tanto me hechiza, sin cambiar mi lugar en la cama y la vereda, sin que haya que esconderse las faltas ni lustrarse los zapatos y las virtudes.
Quiero decir que seamos esto que somos pero más de cerca, pero un poco más a medias.

2 comentarios:

Violeta Color dijo...

faaaaa
Me enamoró.

La otra dijo...

Tiene ese objetivo: que los enamorados se terminen de enamorar, que se encuentren en mitad de una calle...pero cuesta tanto dejar la cómoda vereda de uno!

Un abrazo!